CAMPO BRAVO: MARCELINO ACOSTA, TRADICIÓN FAMILIAR Y RESERVA VAZQUEÑA

El campo bravo español está salpicado de auténticas joyas como la que hoy les presentamos, de la mano de nuestro colaborador Javier Salamanca. Y es que más allá del “sota, caballo, rey” que las figuras y los acomodados quieren imponer, los aficionados siguen manteniendo viva la pasión de ganaderos como Marcelino Acosta, cuyas reses bien podríamos verlas en próximas ediciones de la Feria del Arroz de Calasparra, y quien sabe si algún día  también en la feria de la capital de la Región. 

LIMPIANDO LA RASTROJERA

Se puede ser ganadero por muchas y variadas razones, más bien la más auténtica es la que en este caso nos lleva a Marcelino Acosta Cañas, ganadero por amor al toro, al caballo y al campo en general, algo que ha mamado desde pequeño bajo la tutela de su padre Don Guillermo Acosta. Es Marcelino un hombre currante, que trabaja en su ganadería como uno más y que  no es como otros muchos ganaderos de “fin de semana”. Liberado ya de las particiones familiares, es y así lo dejó hecho su padre en vida en 2012, el representante único de su legado ganadero, domiciliado en la finca”Dehesa La Torre” en la localidad de San Juan Del Puerto (Huelva).

EL GANADERO

Es Marcelino depositario de una de las pocas divisas que quedan del Encaste “Hidalgo Barquero”, nacido del cruce de reses de procedencia Vazqueña y Vistahermosa.

Dice Marcelino que mientras el esté el al mando solo habrá  esta procedencia en su casa, y que no piensa ceder y meter nada relacionado con el encaste dominante. Tampoco piensa hacerse rico, sabe que la situación es difícil y no se complica la vida. Lidia erales y llegado el momento quizá alguna picada. Para 2018 tiene algún toro suelto y entre 20 y 30 erales.

UNO DE LOS SEMENTALES

Mirando atrás vemos que fue su tío abuelo Diego Garrido el que dio origen a esta divisa, al comprar entre 1948 y 1952 reses directamente a José Benítez Cubero, que falleció en 1964, quedando su viuda al cargo, aunque ya desde 1955 aparece ligado a esta casa Guillermo Acosta, que se casó con una sobrina de Don Diego y que prácticamente era él quien llevaba la ganadería. La cual tuvo su cartel  y que al morir la viuda en 1980, pasó a sus sobrinas Maria Josefa y Consolación Cañas Amores, esta última esposa de Guillermo Acosta. Ambas partieron en 1995 y años después(2003) el hierro de Diego Garrido y parte de las reses, fueron a parar a manos del apoderado de Enrique Ponce, Ruiz Palomares, que conserva el hierro pero eliminó el ganado.

Guillermo y su señora siguen con su parte y lidian a su nombre hasta que ya en 2013, el actual propietario toma el mando de la explotación ganadera, con un número no  superior a las 100 vacas, que son cortejadas por varios sementales, dos de ellos con el hierro de “Lora Sangran”, otra de las ganaderías depositarias  de esta sangre. No se ven aparejados por la finca, parece ser que a su padre y a Diego Garrido no les gustaba ese pelaje.

LOS CABALLOS, LA OTRA PASION DEL GANADERO

Como siempre digo, es de agradecer que personas como Marcelino Acosta sigan con el ganado bravo, cuando perfectamente pueden dejarlo y vivir de la agricultura o de otra clase de ganado. Lo hacen porque lo han vivido y aman su profesión y son conscientes del legado que les dejan sus antecesores, algo que no siempre es habitual, ya que primero hay que ser aficionado antes que ganadero. O por lo menos eso dicen.

Texto y completa  fotogalería: Javier Salamanca

 

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Ficha ganadera:

Pertenece a : Unión de Criadores de toros de Lidia. Formada en 1997 con vacas y sementales de la ganadería de  Diego Garrido

Propietario y representante : Marcelino Acosta Cañas

Divisa: Grana y Oro          Señal de oreja  : Rasgada en ambas

Finca principal  : Dehesa “La Torre” en la localidad de San Juan del Puerto (Huelva)

Procedencia actual  : Casta Vazqueña -Hidalgo Barquero (via Benitez Cubero)