GALENO DE MULETA EN MANO

9a7570b5a04bb070e731d2f66bdc7c6c_xlImaginaos por un momento que los familiares de un paciente silben al cirujano cuando este se empeña en extirpar un tumor y alarga la operación para ello. El paciente se podrá salvar o no, pero no quedará la duda de que el médico hizo todo lo posible por mantenerlo en ese difícil ya la vez bonito camino llamado vida.

Ayer en Madrid, el lorquino Paco Ureña se convirtió en galeno de muleta para tratar de operar la casta cancerígena de los toros de Adolfo Martín, que condenados al descaste supremo encontraron un torero que quiso salvarlos de una enfermedad que ya es congénita, por los resultados nefastos de la temporada. Pero para sorpresas de la vida, muchos olvidaron, que dos días antes, la intervención galante y soberana ante un lote de toros de Cuvillo del lorquino, arañó la Puerta Grande con más fuerza que la abierta por un extremeño al día siguiente para hacerles felices, y osaron en pitarle solo por recurrir al esfuerzo y el no dejarse nada dentro sabiendo que los toros estaban podridos por dentro.

Pasaran muchos toreros por Madrid, pero muy pocos pisaran ese círculo rojo que suena a hule y huele a suero delante de la cara de toros tan complicados como los de ayer.

Me queda la sensación de que los verdaderos aficionados han valorado el gran esfuerzo de Paco Ureña. Porque un aficionado siempre debe estar contento de ver a un torero que lo da todo por ellos. Que torea y da vida a los aficionados cuando el toro lo permite y que trata de hacer lo mismo cuando no lo permite y se empeña en que lo permita. Ya que todos los toreros fueran así. Que se lo digan a Juan Bautista con el quinto de ayer.

Luego hay otra cosa. Hay ganaderos que se empeñan en curar las enfermedades de casta y juego de sus toros en la plaza echándole la culpa a los demás cuando la verdadera medicina la tienen ellos en su finca siendo más selectivos y más exigentes. 500 entradas de regalo no curan una ganadería. La cura el esfuerzo. Que quede claro.

Fran Pérez @frantrapiotoros