Hace algún tiempo un entrenador de fútbol puso de moda una pregunta. Este tipo no se explicaba porque el eterno rival tenía ciertos favoritismos entre las instituciones y el colegio arbitral. Surgió aquel “¿Por qué?” famoso, con el que bien podíamos analizar el estado actual de la fiesta de los toros.
Vengo de Cieza, tarde y sin ganas de escribir. Literalmente no he visto nada sobre el ruedo de “La Deseada” y la única palabra que me sale es “Ruina”. Me compadezco del empresario. El amigo Soler apostaba fuerte en Cieza y la jugada le ha salido como el que apuesta todo y se queda sin nada. Muy mala entrada. Paso de maquillar. La verdad sólo tiene un camino. Ni media. La pena se hizo presente antes de comenzar. Pero hay que ir más allá. No me cabe duda del esfuerzo por conseguir este cartel para la feria de Cieza pero tampoco me coge en la cabeza los precios que el bueno de Antonio ha puesto en taquilla. No sé yo hasta qué punto un ciudadano de estatus medio está dispuesto a gastarse 50 pavos por sentarse a la sombra un jueves del mes de agosto por mucho que toree Roca Rey. Y al sol por diez euros menos ni te cuento. A la vista ha quedado que ni Manolete que bajara del cielo. El precio de las entradas en fundamental. Hoy por hoy, en un pueblo, que la entrada valga más de 30 € duele. Y duele porque lo que se da en el pueblo no se corresponde con lo que se paga. Otra cosa sería entrar en el caché de los toreros y algún rejoneador. Burbujas infladas con apariencia de tirón pero que luego quedan como si de Fernando Torres se tratara llevando gente a la plaza. Roca Rey y Diego Ventura se llevaron ayer de Cieza más de 80.000€. Luego dicen que ya no se dan toros. Es que no se pueden dar. Y el que los da sufre la fuerza feroz de esta daga en el costado. Y todavía queda la de Adolfo del domingo. Tela. Pero de la Marinera de la buena.
Y si pagas 50€, te sientas en la piedra y ves salir por chiqueros novillos con trabajos de San José en sus pitones cuando has pagado por ver una corrida de toros de verdad, tu afición se desmorona y piensas en las cosas buenas que has dejado de hacer en tu tarde libre por ir a ver algo que no te da nada y te quita todo.
Diego Ventura actuó en Cieza como si fuera un rejoneador inexperto. A su primero se hartó a darle caballazos sin apostar como acostumbra el jinete. Pero a la gente le encanta. Saltitos de doma clásica y tiovivo con las banderillas. Caballo va y caballo viene. Bonanza en vivo rematada con rejón trasero. Y dos orejas para comenzar la fiesta. Luego con el cuarto, Ventura estuvo lineal, aburridor y sin ideas para sacarle a la gente el trozo de bocata de la boca. Por cierto, que feo queda que cuando una persona está toreando, ya sea a pie o a caballo, en el callejón se coman los bocadillos como si mañana empezara la guerra. Y gente que considero aficionada. Un poquito de por favor. Levantó con las cortas algo la faena Ventura que luego el mismo enfrió con un rejonazo caído que provocó una muerte muy fea del animal a la que Ventura, en lugar de abreviar se empeñó en alargar. Fue ovacionado porque salió a saludar sin que nadie se lo pidiera.
Paco Ureña tuvo lote para matar. Pero con la escopeta. Dos toros haciendo cosas extrañas con los que el de Lorca no pudo terminar de confiarse. El viento le molestó en sus dos trasteos. Su primero de La Palmosilla fue difícil porque se le venía al cuerpo en cada embestida, bruta y desclasada del burel. Paco le puso firmeza pero el toro no colaboraba con las ganas del torero. No quiso saludar una ovación tras estocada, pinchazo y dos descabellos. Su segundo del lote fue un animal informal que embestía una vez bien y catorce mal. Lo recibió bien con el capote, que a la postre fue lo mejor de su actuación. Ureña le hizo un trasteo voluntarioso con el que dejó algún detalle de calidad aunque la faena no cogió vuelo nunca. Aquí sí saludó una ovación.
Roca Rey le puso ganas. Sin arrimarse como acostumbra, tuvo un lote más colaborador que el de Ureña. Sin ser nada del otro mundo, el tercero de La Palmosilla fue noble y se dejó hacer. Lo exprimió el peruano por ambos pitones, mató de entera caída y cortó una oreja.
El sexto fue el mejor de pésimo encierro de La Palmosilla. Este se movió más, condición indispensable para que Roca Rey saque sus armas. Le hizo un quite variado de gran factura para luego sacar todo el jugo del animal en un trasteo con pases cambiados por la espalda, firmeza, quietud y toreo para la galería. Mató de una estocada entera y cortó dos orejas entre el clamor del respetable.
Ficha:
Plaza de toros de Cieza (Murcia). Menos de media. Corrida de toros mixta. 2 toros para rejones de la ganadería de Diego Ventura que sustituían a los inicialmente anunciados de Los Espartales. Y 4 toros de La Palmosilla para lidia ordinaria. Nobles y sin transmisión.
Diego Ventura (rejoneador), 2 orejas y ovación
Paco Ureña, Ovación y ovación
Roca Rey, 1 oreja y 2 orejas
Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados terroristas en Cataluña.
Fran Pérez @frantrapiotoros
Fotos: Pedro Laforet
