Este mundo del toro es fiel a las injusticias. El esfuerzo de los toreros es ninguneado y tirado por tierra para el benéfico de algunos. Una prueba más la tenemos en Albacete, una feria ejemplo, una feria de la que el año pasado les hablábamos de maravillas e incluso no nos mordimos la lengua y dijimos abiertamente y sin tapujos que era una feria de gran competencia con la de Murcia y que el aficionado, cansado de La Condomina y sus extrañas cosas, viajaría en más de una ocasión al coso albaceteño. Pero como cambia la vida en un año, tanto, que el aficionado murciano ha quedado huérfano y tan sólo hay que ponerle velas a la Virgen de la Esperanza para que Calasparra siga creciendo y cuente un poco más con los novilleros de la tierra. La feria presentada este año por Taurino Manchega no nos gusta. Apreciamos la inclusión de las novedades de la temporada que sin duda son un gran punto a favor y el buen trato a los toreros de la tierra, eso les salva de la debacle. Pero, lamentablemente, no se ha contado con dos toreros de nuestra tierra que el año pasado actuaron y dejaron huella allí. Hablamos de Paco Ureña y de Filiberto. Ambos eran merecedores de volver a Albacete.
El lorquino porque el pasado año dio una lección de entrega y valor ante una complicada corrida de Alcurrucén. Fue un ejemplo televisado de la actitud de un torero en la plaza cuando el toro no colabora. Tuvo el reconocimiento de todos e incluso fue premiado en Albacete por ello. Pero eso no parece haber contado con la aprobación de la empresa que ha preferido poner a toreros como El Fandi o Cayetano en los carteles. En esto del toro está claro que si levantas un poco el pie llegan diez y te tiran al suelo.
Filiberto tomó el año pasado la alternativa delante de una corrida de toros que muchos de los llamados figuras del toreo actuales no han visto ni en pintura. Su actuación con el último toro de la corrida de Samuel Flores del pasado año ahí queda y aunque la espada le jugará una mala pasada al final, su actuación era de repetición.
Sin duda, con estas dos ausencias y la de Rafaelillo que también merece volver a Albacete pierde la empresa. La plaza ahí esta y a buen seguro que habrá oportunidades estos años de que toreen en esa bonita tierra, pero en este 2017, el aficionado murciano, que paga, el que se mueve por ver a sus toreros, reserva hoteles y consume en la ciudad se va a quedar en casa.
Fran Pérez @frantrapiotoros
