El Lauri y Parrita cortan las dos orejas de sus novillos en Torre Pacheco

[Img #10028][Img #10029]Estos son los festejos que hacen afición, aunque se hagan excesivamente largos. Toreros jóvenes y con futuro, ante novillos que embisten y se dejan, y ya en el ruedo brota el arte, la personalidad, el valor, la estética y el gusto de los espadas. Ayer se cerró en Torre Pacheco la temporada taurina del 2016 en nuestra Región, y lo hizo con puerta grande, con gusto, con plasticidad, con buenos y un mal novillo y con un rejoneador al que el palco, excesivamente duro, le quitó posiblemente una oreja.

 

La respuesta del público a este espectáculo sin caballos, fue excelente. Tan excelente que se llenó la plaza con dos toreros murcianos, un rejoneador también de la tierra, un malagueño y una cordobesa. La inclusión de los nuestros bien complementados, gusta. Que se den cuenta las empresas.

 

Estuvo bien Pencho Solano en su primero, un toro de Paco Sorando al que el cartagenero colocó rejones de castigo y banderillas al quiebro mostrando su buena doma y excelente cuadra. Con los trofeos en la mano, lo estropeó todo con el rejón de muerte. Dio la vuelta al ruedo. El segundo fue un novillo de García Nieto, malo, y pese a ella nuestro paisano estuvo muy voluntarioso, con muchísimas ganas y haciéndole él prácticamente todo. Cortó una oreja.

 

Ya en lidia normal abría cartel José Nicolás, alumno de la Escuela Taurina de Madrid, quien vio las buenas cualidades de su enemigo y le recetó unas poderosas tandas de derechazos, a las que le faltó posiblemente bajarle algo más la mano. El de Yechar supo colocarse, probar por ambos pitones al de Flores Albarrán y demostrar sus progresos. Cortó una oreja.

 

El otro murciano, Parrita, perteneciente a la Fundación El Juli, se sintió con esa personalidad que define su toreo. Ni siquiera una aparatosa voltereta, le mermó sus deseos de triunfo, y sobre todo con la mano derecha hubo momentos para soñar el toreo. Cortó dos orejas.

 

A la cordobesa Rocío Romero le tocó posiblemente el peor novillo de la tarde. La torera lo intentó de todas las formas, pero nada pudo hacer. Su labor fue silenciada.

 

Y por último hemos dejado a El Lauri, alumno de la escuela de Lucena, quien estuvo brillantísimo, dando una lección de valor y quietud. Está más que rodado, tiene personalidad y le funciona la cabeza. Un torero muy interesante al que habrá que seguirle la pista, no en la Escuela de Murcia (en donde por cierto ayer no se vio a nadie de ella) sino en los festejos que toree en Andalucía y otras regiones.

 

Los novillos de Flores Albarrán valieron salvo el de Rocío Romero. Al quinto, que correspondió a Parrita, se le dio la vuelta al ruedo.

 

Fotos: Guillermo Lorente

 

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