Rafaelillo ovacionado en Madrid en donde solo embistieron dos toros de Adolfo

[Img #9953][Img #9955][Img #9956]La corrida de toros de Adolfo Martín cerraba la Feria de Otoño de Madrid en la tarde de ayer domingo. Hacían el paseíllo a las cinco y media en punto en la catedral del toreo Rafael Rubio “Rafaelillo”, Manuel Jesús “El Cid” y Jesús Martínez “Morenito de Aranda”.

 

“Carpintero” se llamaba el primero de la tarde, número 16, un toro altón de Adolfo Martín al que Rafaelillo le jugó bien los brazos a la verónica, destacando la buena media con la que remató el ramillete. Hasta tres puyazos se llevó en el tercio de varas el animal. Sabor antiguo tuvo el inicio de faena de Rubio ante un toro que presagiaba buenos momentos. Se orientaba enseguida el toro por el derecho, pitón por el que lo intentó en todo momento Rafaelillo, por lo que tras ver que el animal respondía en el remate a zurdas tomó la mano izquierda. Por ahí remataba el viaje mejor que por la diestra, pidiéndole el toro despaciosidad y dándosela el torero murciano a raudales para sonsacar momentos importantes por ese lado. También por la diestra, de forma aislada, con detalles dejó su sello el veterano en el epílogo muleteril. De frente le planteó los naturales finales, matando de estocada y escuchando una rotunda ovación el toro en el arrastre, al igual que Rafaelillo con alguna división.

 

Dormidito en su embestida cuando El Cid le plantó delante el capote fue el segundo, despertando antes de entrar al caballo y saliendo por momentos suelto. Se dejó pegar en el caballo de Espartaco sin más. Dificultades puso a Alcalareño en banderillas el toro, lidiándolo de forma inteligente Curro Robles. Por abajo se los pegó a diestras El Cid a un animal que le respondió cuando le bajó la muleta el de Salteras. Calidad e incluso dulzura tuvo el toro por ese lado cuando le bajaba Manuel Jesús los chismes, prosiguiendo por derechazos conectando con el respetable capitalino. No terminó de romper el trasteo porque al natural se quedaba corto el toro.

 

“Marinero”, número 2, llevaba por nombre el tercero de la tarde, un animal que no comenzó haciendo cosas buenas en los primeros tercios. A pesar de que la cuadrilla intentó cuidar muchísimo la condición del animal, no lo consiguió, pues llegó a la muleta con el tranco deslucido y dormido con el que inició lidia. Perdiendo las manos deslució todo su viaje el de Adolfo, imposibilitando el lucimiento de Jesús Martínez. Apagadísimo por el pitón derecho, lo volvió a intentar un firme Morenito que no quería dejarse nada en el tintero, pero fue imposible. Marró en el primer encuentro con la espada, entrando en la siguiente.

 

Tampoco el cuarto terminó de definirse en los primeros tercios. Acortaba el viaje cuando le planteaba el toreo a la verónica Rafaelillo y, aunque intentó sin emoción final dar fiesta en el tercio de varas, esa misma condición corta mostró a los hombres de plata en banderillas. A unos amigos personales fue el brindis en la barrera, poniéndose directamente a plantearle faena al cárdeno entre las rayas del tercio al natural. Se fue apagando el toro, pero le pudo robar algunos compases más por la izquierda Rubio a un cárdeno siempre a menos. No hubo transmisión. Extraordinaria fue la estocada.

 

“Murcianito” llevaba por nombre el quinto de la tarde, con 488 kilos de peso al que lució en el tercio de varas Manuel Jesús “El Cid”, recibiendo dos puyazos arrancándose el toro desde lejos. Intentó lucirse la cuadrilla en banderillas pero acortó viaje el animal y no fue posible. Rotunda fue la ovación de Madrid a El Cid cuando le brindó el sevillano el toro, no olvidándose Las Ventas que sigue siendo afición de su toreo. Sobre la mano derecha entendió la condición del animal Manuel Jesús, transmitiendo en el de pecho. También la siguiente serie fue por esa mano, pero fue apagándose la condición del toro y no conectó El Cid con Madrid. Espada en mano, pinchó a la primera y se alargó la suerte final.

 

Tampoco en demasía humillaba el sexto en los primeros tercios, un toro al que intentó cuidar Soto en el capote en los primeros tercios. Directamente a torear se puso Morenito en terrenos del tendido 8. Además de no humillar, no tenía recorrido el cárdeno en los trastos de Jesús Martínez, incluso optando por irse a las tablas el de Martín. Manso, sin emplearse fue el toro. Se llevó el peor lote el burgalés. Silencio.

 

FICHA DEL FESTEJO

 

Plaza de toros de Las Ventas. Quinta de la Feria de Otoño. Corrida de toros. Más de tres cuartos de entrada.

 

Seis toros de Adolfo Martín, solo valieron dos de ellos, uno que le tocó a Rafaelillo y otro a El Cid

 

Rafael Rubio “Rafaelillo”, ovación y ovación.

Manuel Jesús “El Cid”, ovación y silencio.

Jesús Martínez “Morenito de Aranda”, silencio y silencio

 

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO /Fotos: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO (De cultoro.com para elmuletazo.com)