El mano a mano entre Rafaelillo y Paco Ureña se salda con un empate

[Img #9852][Img #9853]En la taurinísima Lorca, que siempre lo ha sido y que aún no puede reabrir su coso de Sutullena tras los daños sufridos en el terremoto, se celebró en una portátil su tradicional corrida de toros con motivo de su feria de septiembre. Dos murcianos en gran momento, que se encuentran entre los más destacados matadores de toros a nivel nacional, se batían el cobre mano a mano frente a un encierro de José Luis Iniesta. Rafaelillo y Ureña lo dieron todo, como si fuese su última tarde, entregándose como dos becerristas en su primera actuación. Todo lo contrario que los toros, que no colaboraron en absoluto con ellos.

 

El primero de la tarde Rafaelillo lo recibió con una larga cambiada rematando el saludo con poderosas verónicas. Comenzó la faena de muleta de rodillas, el toro fue perdiendo fuerza y llegó a mansear. Rafaelillo realizó un esfuerzo con la muleta poniéndolo todo de su parte. Tras una efectiva estocada, se le otorgó una oreja.

 

Paco Ureña, empezó doblándose ante un muy exigente toro con el capote, pero no tuvo posibilidades de lucirse. Realizó un gran quite por gaoneras, muy ceñido, que animó al público de los tendidos. El toro era flojo y peligroso, en la segunda tanda lo cogió aparatosamente sin consecuencias. Tras el percance, ejecutó derechazos y naturales con la marca “Ureña”, pero sueltos y sin ligar dada la mala condición del toro. Mató con una buena estocada, aunque el toro tardó en caer, y cortó una oreja.

 

El tercero de la tarde, segundo del lote para Rafaelillo, lo recibió el murciano con brillantez a la verónica. El toro tenía mucha más fuerza que los anteriores, pero era brusco y sin calidad. Porfió con él con veteranía, profesionalidad y torería, hasta arrancarle naturales de mérito. Remató con una buena estocada y su faena fue premiada con una oreja.

 

Con el cuarto toro Paco Ureña, quedó inédito con el capote. El animal tenía muy poca casta como sus hermanos, topando cuando se le provocaba. Se puso en su sitio el lorquino hasta conseguir robarle media docena de derechazos que llegaron a los tendidos. Una faena de mucho mérito.  Tras pinchar y dejar una estocada entera que asomaba, se le otorgó otra oreja.

 

El quinto, último para Rafaelillo, fue el toro de la tarde. El único que permitió el lucimiento en toda su extensión. El murciano lo aprovechó. Ya desde el recibo afarolado y tras un vibrante quite por chicuelinas, se vio la disposición del murciano y la mejor condición del toro. Rafaelillo realizó una gran faena por ambos pitones levantando al público de sus asientos. Rotunda faena bien rematada con la espada y justamente premiada con las dos orejas. 

 

Paco Ureña salió a por todas en el último de su lote y a no quedarse atrás en su ciudad. Engañó el toro en el capote para cantar la gallina en la primera tanda de muletazos. Ureña hizo un verdadero esfuerzo intentando sacar agua de un pozo sin fondo. Remató con una gran estocada y el público le premió con las dos orejas valorando el enorme esfuerzo realizando durante toda la tarde.

 

FICHA DEL FESTEJO

 

Plaza de toros portátil de Lorca. Corrida de toros. Lleno aparente en los tendidos.

Seis toros de José Luis Iniesta, sin casta ni raza y con peligro. Salvo el buen quinto.

Rafaelillo, oreja, oreja y dos orejas

Paco Ureña, oreja, oreja y dos orejas

 

Pedro M. Mellinas

Fotos: José Manuel García “Raspa”