Éxito rotundo del Festival de Mula, “sólo” se cortaron 11 orejas y 2 rabos

[Img #9818][Img #9819][Img #9820]Cuando la gente se queda en las puertas de la plaza una vez concurrido el festejo contando lo que han visto en el mismo, suele ser sinónimo de que algo ha pasado esa tarde.

 

Mula ha sido testigo de uno de los festivales más interesantes de la temporada y es que la apuesta de López Ríos y Guerrita, que en su día inventara Antonio Soler, funciona.

 

Los toreros murcianos llevan gente a las plazas y encima se han acostumbrado a salir a hombros por las puestas grandes.

 

La novillada de Las Ramblas fue sencillamente sensacional.

 

Valieron los seis, se le dio la vuelta al ruedo al quinto y se pidió el indulto.

 

Con reses así no solo se da espectáculo sino que se crea afición.

 

Abría cartel José Manuel y el de Alquerías dio la talla que de él se esperaba especialmente en su segundo en el que la espada le impidió cortarle el rabo. Ya en el que abría tarde consiguió una oreja.

 

José Manuel estuvo voluntarioso y variado en todos los tercios, siendo muy ovacionado especialmente en el de banderillas.

 

El ceheginero David Fernández confirmó el buen momento que atraviesa y que pudimos ver en la pasada Feria de Murcia. David a base de valor y coraje supo entender también la calidad de sus oponentes consiguiendo muletazos de auténtica categoría. Con el capote también mostró su variedad y gusto. Con la espada anduvo acertado y cortó las dos orejas de su primero y las dos y rabo del segundo, un novillo que fue premiado con la vuelta al ruedo y para el que un sector del público llegó a pedir el indulto, David fue el triunfador de la tarde en cuanto al número de trofeos se refiere.

 

Cerraba cartel el local José Nicolás, quien arropado por un buen número de aficionados de Yéchar el alumno de la escuela de Madrid dejó sus señas de identidad desde un primer momento. Toreó vertical y con gran plástica, sentido y profundo, en el más puro corte Talavante, el muleño entusiasmó a sus incondicionales tanto en su primer como segundo novillo. El progreso de este chaval es significativo y se nota que mejora día tras día.

 

Le cortó a su primer eral dos orejas, y dos orejas y rabo al buen sexto que cerraba plaza.

 

Gran éxito artístico y también de público, ya que la plaza registró más de tres cuartos de entrada. Al final del espectáculo los tres espadas salieron a hombros por la puerta grande. Se habían cortado nada más y nada menos que once orejas y dos rabos.

 

Fotos: Bartolomé Bernal

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