Aunque ahora está mudo, sus hechos hablaron por él cuando Rafael Laorden le pidió que diese hace tres temporadas los toros en Blanca. De simple aficionado y amigo de Rafaelillo, el empresario de frutas de Villanueva se tomó aquello muy en serio, convirtiéndose en empresario taurino, murcianeó la Feria, realizó abonos y descuentos a los jóvenes, colocó el cartel de «no hay billetes» una tarde, ofreció tres novilladas picadas y un encierro más… pero las urnas pusieron a Laorden en la calle y con la llegada de la «joya» socialista influenciado por el famoso Gumersindo, quitaron a Soler y a dedo colocaron a Reverte.
Ante la milonga de concurso público para adjudicar los toros de este año, se les otorga los mismos al que más altos precios pone las entradas, al amigo del amigo, al que atenta contra la libertad de expresión, el derecho a la información…
Soler ni optó al concurso. Salió de Blanca a hombros y no es un símil, literalmente. Y es que allí, con este alcalde y este empresario, se huele mal.
