El irse de una entidad es legítimo y libre, es como darse de baja de cualquier asociación o colectivo. Que ninguna de las partes, la que emigra y la que prescinde, tienen todo el derecho a dar o no razones de tal circunstancia es cuestión de las mismas. Eso ha pasado en la Escuela Taurina de Murcia, con Parrita y José Nicolás.
El que te larguen de un colectivo docente, obedece a que no se han cumplido las normas y reglamento del mismo, y así ha debido pasar con Jorge Martínez… pero si no explicas en cuál de sus acciones se ha faltado, se crean dudas.
Uno, que en este último caso sabe por dónde van los tiros (y en los otros también), entiende que la grandeza de la aplicación de normas, está en la flexibilidad de las mismas. Lo que es igual para todos, no debe tener excepciones y si encima ya han existido precedentes, menos. Pero Esparta queda muy lejos y la disciplina de sus «guerreros» también.
Entiendo a Liria y Jose Mari Ortín. Estos son los estatutos de la Escuela, si quieres los aceptas y si no ya sabes que te juegan la expulsión. Y los han aplicado como lo hicieron con Curro Puerto, o te dejan tres meses sancionado si la falta ha sido menor.
Lo que sí llama la atención es que dos de los «puntales» de la Escuela se marchen; que ahora manden a la calle a un chaval; que las notas de prensa no precisen en qué se ha faltado… no, esto no debe ser así. Aquí algo falla, se lleva hablando del debut con caballos de Fernández de la Torre desde hace dos años, no ves salir a un buen banderillero, las ilusiones en Parrita y José Nicolás…se desmoronaron y hay más cosas, muchas más cosas, pero la Escuela está por encima de ellas, la ilusión de los que siguen nos merece un respeto, por eso que nadie vea en este texto más intención que llevar a varios aficionados a hacerse interrogantes. Que nadie vea fantasmas en este artículo, porque podrían ser los suyos propios. Queremos, apoyamos y defendemos a la Escuela Taurina, pese a lo apuntado.
