Ya no es cuestión de que te insulten, que las manifestaciones se hagan a 25 metros de las paredes de una plaza de toros, que se inste a la provocación, utilicen pitos o megáfonos… es que, cuando les haces cara al ofensor las fuerzas de orden público te empujan y distancia de aquellos que teniendo la obligación legal de estar a 500 metros de un coso taurino, se ponen a una veintena de su puerta principal.
Eso ocurrió el domingo en Cieza, como indica nuestro compañero Alberto Castillo, concierto de pitos, megáfonos, pancartas, vocerío… y cuando llega un aficionado a la conclusión del festejo y los anti siguen dando la nota, al hacerles cara son las propias fuerzas de la Guardia Civil las que lo empujan. ¿Habrá que ponerle también distancia a los aficionados con respecto a estos provocadores?
Estamos en tiempo turbulentos en la Fiesta. Eso lo sabemos todos, pero quien ignore de donde viene la provocación a modo de pintar carteles, llenar de pintura esculturas y marchar edificios históricos… es un gilipollas.
