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CULTORO ha tomado partida en el análisis de la temporada de Filiberto Martínez. Se siente un novillero con un concepto muy definido: «ejecuto un toreo clásico que busca la pureza y el emocionar a la gente a base de la verdad”. Aunque es bastante crítico con él mismo, destaca el temple y la ligazón como las dos virtudes de su concepto.
No olvida a su fiel compañero de batalla, aquel que le acompaña cada tarde, el toro. Sabe darle el lugar que merece. Le gusta el toro que embiste con el encaste Domecq es con el que más familiarizado se siente: «lo que más he toreado ha sido encaste Domecq porque la mayoría de las ganaderías tienen este encaste. Aunque también he toreado el encaste Núñez, Atanasio y algo de Santa Coloma”, añade Filiberto.
Gracias a la síntesis del toreo clásico que practica nuestro protagonista y a la bravura de su compañero contamos con tardes reseñables en la temporada 2015 de Filiberto. Hablamos de su debut en Sevilla, una plaza única y muy especial para el novillero: «mi primer novillo no me dio muchas opciones porque se rajó en la segunda tanda, recibí una ovación porque le pude matar bien. Pude dejar a la gente con ganas para el segundo que fue un novillo con el fondo justo pero tuvo mucha calidad. Embistió muy bien y tuvo mucha nobleza. Pude estructurar la faena y gracias a eso corté una oreja. Creo que fue una oreja bien cortada”. Sus sensaciones fueron tan positivas que ya tiene ganas de volver a pisar el albero sevillano.
Fue pura emoción lo que sintió Filiberto al ver la plaza de Calasparra hasta la bandera: «hacía muchísimos años que la plaza no estaba así, el ambiente era el idóneo, la gente con muchas ganas de ver torear y con muy buena disposición”. Estar en el cartel con Roca Rey también supuso algo importante, parecía que todo estaba a favor para saborear el mano a mano pero los novillos fallaron: «fue una lástima que la novillada no prestase todas las opciones que hubiera querido, sin que fuese mala, pero podría haber sido mejor. La gente se merecía al menos un novillo que embistiera. Aun así conseguimos salir por la puerta grande y el público nos hizo entender que quedaron satisfechos”. Ha sido el primer novillero de la tierra que ha toreado en la Feria del Arroz de Calasparra y sintió mucha responsabilidad: «había mucha gente que me conocía y que me había apoyado, solo pensaba en que todo saliera bien para no desilusionarlos y que siguieran creyendo en mi”.
Filiberto opta por pensar que la faena de Algemesí fue más profesional que para hacer sentir al público, pero que a él le valió mucho. De lo que sí fue testigo el tendido fue de la voltereta que recibió del segundo de su lote: «era un novillo muy exigente, miraba mucho. Del pitón izquierdo era muy complicado y me di cuenta rápido. Aun así me puse en el sitio que merecía la plaza y me echó mano. Luego conseguí remontar la faena por el pitón derecho”.
En Arnedo la espada le jugó una mala pasada en su primero: «tuvo mucho fondo y me permitió estar cerca de él. Si no fallo, quizás le hubiera cortado una oreja”. Es una de las faenas que más le reconforta de todo el año pero, muy a su pesar, con el descabello se enfrió. De su segundo novillo sí consiguió una oreja: «le dieron una vuelta al rueda pero, bajo mi punto de vista, fue complicado”.
A los novillos del Torreón que lidió en Madrid les faltó fondo: «tuvieron buenas intenciones pero les faltó fondo para rematar. En mi primer novillo la gente estuvo muy en contra de él, sobretodo un sector del público durante toda la faena. Al final cambiaron un poco las tornas pero costó mucho. Y el segundo, teniendo más movilidad, tuvo el defecto de salir con la cara alta pero permitió hacerle una faena. Si lo mato en su sitio, podría haber cortado una oreja”. Una novillada bien hecha, un cartel interesante pero a Filiberto le fallaron los novillos.
De todas sus tardes del año no duda en señalar la de Sevilla y Madrid como las principales: «en esas dos plazas tan importantes tuve las mejores sensaciones y conseguí disfrutar”. El indulto del novillo de Zacarías Moreno en San Agustín de Guadalix convirtió su faena en la de mayor calado: «fue bastante redonda y bastante buena. Sentí en muchos pases que estaba toreando como me gusta”.
Todas estas faenas han hecho que Filiberto se plantee tomar la alternativa la próxima temporada: «lo clave para el año que viene es tomar la alternativa, no sé ni fecha ni lugar. También me gustaría volver a Sevilla y a Madrid”. Este novillero vislumbra su futuro compitiendo con las figuras del toreo: «uno lucha para estar en las ferias, en esos carteles y en esas plazas rodeado de grandes toreros. Tener la oportunidad de ser figura del toreo sería un sueño hecho realidad” concluye Filiberto.
NATALIA GIL para elmuletazo.com
