La sorprendente torería de un chaval de Hellín

Ese condimento especial que tiene que tener un torero. Ese ingrediente que hace de resorte, que te hace saltar del asiento, del sofá, del tendido. Ese sentimiento que es capaz de tocar la piel del que siente la fiesta de los toros a distancia. Que conmueve, que emociona. La Torería. Es tan difícil encontrarla, que sorprende toparse con ella, a la hora x, en el lugar menos pensado.

 

Comenzó hoy el ciclo 2015 de novilladas que componen la feria del Arroz de Calasparra. Y comenzó con la sorpresa de Diego Carretero. No sé si en Hellín son conscientes del pedazo de aspirante a torerazo que tienen. Ha cuajado una tremenda actuación en Calasparra y nos ha dejado a muchos con la boca abierta. La faena al noble y suavón quinto, la sacó de la chistera como mago de los buenos, porque no veíamos al toro para tal obra. Le puso sentimiento, personalidad y ajuste. Le formó un lio al toro por los dos pitones. Rotundidad y cabeza privilegiada. Pases de pecho de partirse la camisa. Todo un faenón digno de figura del toreo, a un novillo con más presencia de lo que las figuras de ahora están acostumbrados a matar en estas plazas. El final de faena por ayudados fue una obra de arte. Obra que culminó con estocada entera y Calasparra a sus pies. Cayeron las dos orejas y la candidatura más que posible para la Espiga de Oro. Al otro novillo lo recibió de capote con buen son, al igual que al segundo, un buen novillo de “El Cubo”, dónde ya dio señales de su categoría en su faena por el pitón derecho, tandas rotundas que subieron la misma, que bajó por el pitón izquierdo. Mató de buena estocada y fue premiado con una oreja.

 

FRAN PEREZ

@frantrapiotoros

 

Foto: RASPA

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