Una gran versión de Filiberto se impuso en el “derbi” regional

[Img #6375][Img #6376]Si en los dos primeros días de Feria solo Laforet pudo entrar a la portátil de Blanca, el domingo asistimos gran parte de los colaboradores de El Muletazo. Concurrimos a la hora señalada: Marcial García, Paco Vera, Juan de León, el fotógrafo Raspa y quién esto escribe; además del sentenciado Laforet que desde el callejón estuvo realizando fotografías que nadie podrá ver, para mayor gloria de un empresario vetador y de un alcalde mudo y cómplice.

 

Entre los asistentes pudimos saludar al diputado regional Jesús Cano, y felicitar a Paco Abril por su reciente nombramiento en la Comunidad Autónoma. No se lo perdió tampoco el presidente del Club Taurino de Calasparra Francisco García, y el de la peña del torero Gonzalo Sánchez. Pepín Liria presenció el mano a mano desde el tendido. Que me perdonen los que me dejo que serán muchos. Los que se lo perdieron por una u otra razón, bien que lo sentirán, entre ellos mis compañeros Alberto Castillo y Fran Pérez, que se quedaron con las ganas y por supuesto nuestro director, quien tiene la «promesa» de no pisar ninguna plaza que lleve Reverte. 

 

Pero a lo que iba, liberado de tener que tomar apuntes durante la lidia para realizar la crónica nada más llegar a casa,  pude disfrutar viendo una novillada como hacía tiempo no lo hacía. Echamos de menos que rivalizasen los protagonistas en algún quite, invitándose el uno al otro,  pero esto no impidió que disfrutásemos de un magnífico espectáculo.

 

Filiberto triunfó siendo fiel a su estilo basado en el clasicismo alejado de los efectos de cara a la galería. Además de centrar sus faenas como siempre en el toreo fundamental que es el natural, el derechazo, la verónica y el de pecho –soberbios los que ejecutó en su primero-, pudimos verle recetar a los de Nazario: chicuelinas, medias, trincheras, molinetes, desplantes con capote y muleta, circulares por delante y por la espalda, ayudados bajomanoletinas y comenzar una faena por estatuarios en el centro del ruedo, algo muy poco habitual, vistoso y arriesgado. Esto es variedad objetiva y ahí están las imágenes, más allá de opiniones todas ellas respetables, aunque algo  repetitivas y obsoletas. Todo ello sin dejarse tocar el capote ni la muleta, bajando y corriendo las manos, con la templanza que le caracteriza, que ayuda siempre a mejorar la condición de sus novillos.

 

Lo más meritorio de la tarde lo realizó el calasparreño en el que cerró el festejo. Un utrero que anduvo con la cara por las nubes en los dos primeros tercios, al que cambió la condición con una soberbia primera tanda de poder a poder y mano baja, que terminó en del centro del ruedo. Terminaron de decantar el mano a mano, unas compactas y ajustadas tandas de derechazos, siempre en el terreno de la verdad como toda la tarde.

 

Reaparecía Antonio Puerta después del cornalón de Madrid. En algunos momentos pareció que pudo acusar la lesión, como cuando se descalzó en su primero nada más comenzar con la muleta. Cuando tuvo enfrente un novillo bravo y repetidor pero exigente como lo fue el cuarto, pudo acusar los efectos de no encontrarse en plenas condiciones físicas y  la inactividad.

 

Lo mejor de su labor fue un buen quite a su primero y el inicio de la faena de muleta. Una tanda de derechazos y dos naturales, recordaron al mejor Puerta que vimos el pasado año en Calasparra. A partir de ahí, permitió que el novillo se le fuese a tablas, y la faena no pudo mantener el buen son con el que había comenzado.

 

En breve afrontará nuevos compromisos el buen novillero de Cehegín, en plazas talismanes para él como lo son Cella y Calasparra, que a buen seguro le permitirán recuperar su mejor versión.

 

@PedroMMellinas

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