Que la fiesta está pasando un momento muy difícil es algo que, el lector, ya sabe sobradamente y que en este diario hemos analizado reiteradamente pero a la vista de cómo estaban los tendidos de “La Deseada” la cosa da que pensar y mucho por cierto. Menos de media entrada, siendo benévolos, con un cartel atractivo y atrayente en grado sumo. Juan José Padilla, de plena actualidad y que arrastra todo tipo de público. Uceda Leal, la quietud del capote y la seriedad en la muleta junto a un emergente Paco Ureña, torero murciano, que cuenta sus tardes por triunfos y que precisamente en el centenario coso ciezano indultó un toro de Victorino Martín cosa que, lógicamente, no se ve todos los días. A esto añadan ustedes un encierro del yeclano Nazario Ibáñez con lo cual se ofrecía un cartel que, sobre el papel, levantaba muchas expectativas.
Sin embargo el público se retrajo pese a que, incluso, hubo una charanga toda la mañana y por la tarde antes del festejo dando “ambiente” por las calles de la “Perla del Segura”. Pero ni por esas. El tiempo acompañaba, mucho calor, aunque luego a lo largo del festejo se levantó viento que si bien se agradecía por parte de los espectadores fue molesto, a lo largo de la lidia, para los tres espadas.
Me llamó mucho la atención, al llegar a la plaza, ver en taquilla un cartel que decía que se “habían agotado las entradas de jóvenes y pensionistas” Eso me hizo tener grandes esperanzas de que los tendidos estarían llenos sin embargo, como he dicho antes, ni siquiera se llegó a media plaza. ¿Por qué entonces se dejaron de vender este tipo de entradas más baratas? ¿No hubiera sido mejor vender todas cuantas hubieran sido demandadas en lugar de ver “tanto cemento”? A veces, de verdad, pienso que el “enemigo” de la fiesta lo tenemos dentro y no fuera como muchos piensan. Deje usted y venda las entradas que sean menester a los pensionistas, precisamente grandes aficionados en su mayoría, y no ponga que están agotadas cuando en realidad los tendidos están vacíos. En fin, doctores tiene la Iglesia.
Siempre es un placer escuchar a la Banda de Cieza, siempre. La extraordinaria dirección de Francisco García Alcázar, el Maestro Lorito, y los jóvenes músicos que la componen hacen de esta formación musical una de las mejores que tenemos en la Región de Murcia y a fe que durante toda la corrida lo demostraron con creces pues nos ofrecieron un verdadero concierto. Por cierto que vimos a su mujer y su hija, María, compañera periodista y grandísima aficionada al toro que ocupaban uno de los burladeros del callejón. La compañera vino a Cieza, pues trabaja en Madrid, aprovechando el puente festivo de la capital de España y ya nos comentó con enorme ilusión todas la entradas que ya ha sacado para el ciclo “isidril” de las Ventas.
También tuvimos la oportunidad de ver al Maestro Vicente Ruiz “El Soro” que andaba por el callejón y que entró a la plaza en olor de multitudes. Lo mismo que le ocurrió cuando andaba por la barrera en la que se hizo “mil” fotografías con todos los aficionados que se lo pedían. Así mismo estaba el también matador de toros Manolo Sánchez, en tareas de asesor de lidia del lorquino Paco Ureña y Ruben Pinar que acudió a la plaza con toda la familia de Nazario Ibáñez. El ganadero de Yecla ocupaba un lugar junto a nosotros en el tendido acompañado, como decía, de su mujer e hijos. Por cierto que fue muy agradable estar toda la tarde hablando con uno de los hijos del ganadero y que, éste, nos fuera explicando el comportamiento de los astados. A Ruben Pinar, Paco Ureña, le brindó el que cerró plaza y tuvo palabras de compañero y amigo para el matador que se sentaba junto a nosotros en el tendido.
Por el callejón las mismas caras de siempre y en los tendidos igual. Alfonso Avilés, Presidente del Club Taurino de Murcia. El “Míster” Vicente Carlos Campillo. El Presidente de la Plaza de toros de Murcia, y ciezano, Francisco Cuadrado acompañado del veterinario Manuel Sanes Vargas. El Presidente y miembros de la directiva del Club Taurino de Torre Pacheco. Los del Club Taurino de Cieza cuyo Presidente, por cierto, ocupaba el puesto de asesor en el palco de “la Deseada” junto a quien presidió el festejo, la Concejal de Comercio del Ayuntamiento ciezano, Carmen Camacho.
Los jóvenes de Tentadero desplegaron su pancarta, ya tradicional, en el tendido junto a otras de Lorca que acompañaban y animaban a Ureña. Una de ellas era de “sus amigos de la Escucha” y la otra, mucho más grande con el rostro del lorquino, en apoyo al matador de la ciudad del sol. También tuvimos oportunidad de saludar al Presidente del Cabildo Superior de Cofradías de Yecla, Paco Muñoz, gran aficionado que suele desplazarse a las plazas próximas a nuestra Comunidad y que acompañado de su hermano y otras personas de aquella ciudad del Altiplano se habían desplazado a Cieza para asistir al festejo. Así mismo tuvimos ocasión de dialogar un rato con el crítico taurino y periodista Ángel Calamardo que también estuvo en el callejón de la Deseada siguiendo el festejo sin perder detalle del mismo para después comentarlo con el Maestro Manolo Molés donde, Calamardo, tiene su cita semanal en el programa “Los Toros”.
Como verá, querido lector, somos “los mismos de siempre en el mismo sitio de siempre”. No hay novedad. Las mismas caras, los mismos aficionados, las mismas personas que, llegado el caso, cogemos el coche sin miedo a los kilómetros y nos desplazamos donde haga falta con tal de ver una buena corrida de toros, una novillada o incluso un festejo de Escuelas Taurinas. Es decir somos “los que siempre estamos ahí”
Por eso me preocupa, enormemente, el estado que presentan hoy los tendidos en todas las plazas de toros. Porque siempre somos los mismos y el “cemento” cada dia se va comiendo el espacio destinado para el público. La fiesta está en crisis y es una realidad palpable. Decir lo contrario sería engañarles a ustedes y engañarnos a nosotros. Eso jamás lo haremos.
Alberto Castillo
