Que mejor para curar heridas del pasado que decir “Aquí estoy yo”. Eso es lo que pretende hacer Filiberto en su Calasparra.
Tras un año de desencuentros, Filiberto quiere volver a su tierra por todo lo alto. La petición es clara, encerrarse con seis novillos de distintas ganaderías el día de los Santos Patronos de la tierra del arroz, 30 de julio, en su coso de La Caverina.
Una apuesta arriesgada, pero una apuesta sincera y valiente. El torero lo está deseando. Tiene ganas de volver a sentir el apoyo incondicional de su gente y tapar alguna boca que dudó de su compromiso. Si Filiberto es Calasparra, porque lleva el nombre de la ciudad arrocera allá por donde actúa, Calasparra debe ser de Filiberto.
Yo no tengo ninguna duda que la ciudad es de Filiberto. Ya vimos en Julio del 2013, que él solito, casi lleno la plaza a la vera de dos matadores de toros. Con este gesto, créanme que la ciudad no se quedaría en casa.
Tiene, por tanto, Pedro Chicote, nuevo empresario de La Caverina, el arma para levantar la fecha del Día de los Santos. Se las han puesto como a Felipe II. Tan sólo tiene que poner un precio razonable en las localidades y publicitarlo por la Región. Porque esa encerrona no sólo lleva el interés a Calasparra. Toda la afición de la Región de Murcia estaría pendiente del órdago de Filiberto. Una apuesta por Calasparra y una bola de partido para coronarse rey de los novilleros en Murcia.
Y aunque las ganaderías que tienen pensadas para el festejo no han sido anunciadas, los encastes y los novillos darán la talla. Una apuesta por Calasparra sin perder la identidad de Calasparra. Eso sería un punto a favor.
Esta apuesta de Filiberto debe hacer reaccionar a algún matador de toros de la Región. Ya saben en quién estoy pensando. Ese matador debe mostrar en la plaza lo que en realidad es, mostrarse como es conocido. Si Filiberto, con esta gesta, levanta otra vez la plaza de Calasparra, este torero, llevaría otra vez a Murcia el toro. Y créanme, la plaza está necesitada de eso.
