Aunque a Antonio Soler lo puso a pensar que el domingo para ver matar un eral pasaran por su finca en Villanueva 200 calasparreños y que el presidente de la «Peña Filiberto» se llevase 400 entradas para el día 8 en Blanca, ha preferido (creemos que con buen criterio) no hacer torear dos días seguidos al pupilo de Gonzalo González (actúa el 28 en Hellín) y poner el 29 en Caravaca al alicantino Borja Álvarez, con el compromiso de un cambio del que se va a favorecer su novillero Pablo Belando.
Buena gestión de un apoderado y de un empresario, quien ya en este mismo periódico señalo que «Filiberto es un producto de boutique y no de mercadillo», al que no quiere «quemar» en nuestra Región pese a ponerlo en Blanca y Cartagena, contar con él en Blanca para Feria y seguro meterlo en Archena si da novillada picada. Si a ello unimos que López Ríos va también tras el de Calasparra, y que este año no faltará ni a la cita de la corrida del «Día de los Santos», quien sabe si a la Feria del Arroz y seguro en Murcia, son muchos festejos para un solo matador en la misma Región, aunque bien es cierto que es el único que arrastra gente de verdad y a quien el público quiere ver en los carteles.
El propio apoderado del torero ha señalado a El Muletazo que «nosotros nos tenemos nada más que palabras de agradecimiento para Antonio Soler. En la medida de mis posibilidades le voy a ayudar con algunas empresas para que metan a Pablo, pero nos consta que aprecia a Filiberto, que le gusta y que está contando con él, por eso no nos molesta en absoluto que no toree en Caravaca, pese a lo cerquita que está de Calasparra».
