VENTUROSO CUMPLEAÑOS (A FILIBERTO, TORERO)

marcial opinionCuando emprendas tu viaje a Ítaca,

ruega que el camino sea largo,

pleno de aventuras, pleno de experiencias…

(C. P. Kavafis)

Mi querido amigo:

            Nada mejor me viene a las mientes, en esta efemérides ilusionante que hoy celebras, que estos tres versos de mi admirado –casi tanto como tú- Kavafis. Versos que son el mejor augurio para quien persigue un sueño, como tú, Odiseo entregado e irreductible.

            La vida es un viaje hacia el futuro, hacia la meta irrenunciable, hacia la gloria. Todo mortal aspira que en su navegar se logren sus sueños, por humildes que sean.

            Esa es la aspiración que da fuerzas para el duro remar de cada día, para engrasar el óxido de los fracasos, para endulzar las amarguras que el destino depara y para sentirse vivo.

            Cuando la aspiración es la del sacerdocio de una religión de gloria y muerte, de arte y pasión, el empeño debe ser mayor, más fuerte la voluntad y más heroica la renuncia… Pero, desde el inescrutable decreto de los dioses, Odiseo siente el imán irrenunciable de su destino, y no cede ante naufragios ni arteras celadas.

            La tauromaquia es una singladura peligrosa. Los escollos están más ocultos, bajo la línea de flotación, que a la vista, al pie del visible acantilado. Hoy en día, Escila y Caribdis se esconden en los despachos, donde van devorando a los incautos que no saben guardarse. Y no hay acero que pueda segar sus insaciables gargantas. Las sirenas de embaucador canto se encaraman en los farallones del papel mercenario o de las ondas sicarias que mueven los medradores de dineros ajenos. Nausicaa es un simple sueño que se adivina en espacios prohibidos y Circe -¡ay, Circe!- puede surgir a la vuelta de la esquina.

            Pero Odiseo, por decreto de los inapelables olímpicos, cruzara el estrecho de la hidra, tensando hasta lo inverosímil el músculo, curvando como el bronce la espalda para conseguir la palada salvadora. Odiseo se amarra a su férrea voluntad, para escuchar el canto de las sirenas, sin caer en el irresistible deseo que empuja a un destino de muerte entre sus garras. De los peligros de nausicaas y circes, prefiero deslizar el velo de la pudicia, por razones obvias personales.

            Pero si Odiseo no pierde su rumbo, la singladura será larga y fecunda.

            Hoy cumples años. Estarás rodeado del cariño de tu gente. Recibirás regalos, buenos deseos y albricias de todo tipo. Todo merecido. Muy merecido. Todo ello es parte de los emporios de Oriente, de los mercados fenicios que dice el poema.

            Pero ahí no está todo. Cada braza, cada milla, exigirá el esfuerzo de tu voluntad y de tu brazo. Venturoso será el camino. Y venturoso procede del latín “VENTVRVS”, que significa: “LO QUE HA DE VENIR”. Y lo que ha de venir, cuando se tiene en la frente la indeleble huella del dedo de Dios, es el triunfo.

            Así pues, querido amigo, venturoso sea tu camino, largo y pleno de experiencias. Te lo mereces: por tío, por cabal y ¡POR TORERO!

           

Por Marcial García

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