SAN CHENEL

fran perez opinionComo pasa el tiempo. Rápido, como los caballos de los buenos en una película del oeste. Va tan deprisa que no nos deja disfrutar de las cosas importantes que nos pasan. Parece mentira que la magistral faena de Chenel en Jaén cumpla la mayoría de edad. De verde y oro en la tierra de la aceituna, el maestro Antoñete bordó el toreo ante un animal de Victoriano del Río con pases a lo infinito que duran como el amor verdadero. Quien fuera un natural del recordado maestro para parar el reloj y saborear el momento. Tu momento. Esa situación, que como la magia de las muñecas del santo torero con olor a tabaco, hace de la comisura de tus labios sea un canto a la alegría y un clarinazo al bello tercio de la felicidad.

No soy de Santos ni milagros, pero cada octubre, le pongo una vela a San Chenel. Dios del toreo y del apego. El mejor amigo del maestro de Madrid fue un toro. De Murube. Una fiera salida de la casa del Niño de la Capea al que nadie podía doblegar. Menos Chenel. Ambos forjaron una entrañable pareja entre nicotina, hierba y bellotas del campo de Navalagamella, que solo la parca pudo separar. Cuando “Romerito” se fue a embestir al cielo, el humor del maestro se secó para siempre como “El Adiós” de los Amigos de Gines. Algo se muere en el alma…1195978350_extras_noticia_1_0

Consciente de tal cosa, fue una satisfacción ver en Cieza a Antonio Puerta. Contra los vientos y las tempestades, sacó su barco y navegó hacía la felicidad de su amigo Antonio Cama y lo sacó a hombros el día que le debía haber dado la alternativa. Su cara en la foto de nuestro compañero Laforet es reveladora. Se tragó la quina y se alineó como un brindis a la amistad. Esa que dicen que puede con todo. Como esa frase del novelista francés Albert Camus:

“No camines frente a mí, puedo no seguirte

No camines detrás de mí, puedo no guiarte

Camina a mi lado y sé mi amigo”

En este final de temporada debo darles las gracias por seguirnos cada día. Por estar a nuestro lado en este reto profesional que la vida nos dio inesperadamente hace un año. Les mentiría si les dijera que está siendo fácil. Pero no les miento si les digo que está siendo un honor hacer El Muletazo para ustedes y dejar que cada noche, cada mañana o cuando entramos en su ordenador, tablet, o móvil nos permitan ser sus amigos.

Aquí otro Santo de nombre Antonio nos guía. Este no paraba el tiempo con la muleta pero si con la escritura. No sigo. Él tendrá capítulo a parte en la próxima entrega de esta ventana de opinión.

Sean felices.

Fran Pérez @frantrapiotoros