Sin mirar a lo acontecido en el ruedo, me gustó la buena afluencia de gente joven el pasado domingo en Blanca. Toda una revelación, cuando por estos tiempos, el reuma gana por goleada en las piedras y tablas de las plazas de toros españolas. Y es que a veces nos ponemos a pensar en la renovación de la fiesta, en que hay toreros que deberían estar ya con la jubilación y dejar paso a la nueva hornada de soñadores en el albero, pero no nos paramos en el que el verdadero futuro de la fiesta pasa por rejuvenecer quien se sienta en el tendido.
No con esto quiero echar a los que honran con su presencia a los empresarios y profesionales y tienen la gentileza de comprar una entrada. Una entrada cara. Una entrada que vale lo que muchas familias se gastan en comer cada semana, o lamentablemente, alguna cada mes. Así no podemos rejuvenecer nada. Con el precio de las entradas, la juventud prefiere el café y las risas alrededor de una mesa de pub un domingo por la tarde. Y no te cuesta más de 5€ si no eres un vicioso de la vida.
¿Pero cómo le metemos a la juventud el vicio de ir a los toros? Si alguien lo sabe que levante la mano. Yo sólo sé que si la emoción no hubiera abandonado el barco, que no lo ha abandonado sino que la han tirado por la borda, otro gallo nos cantaría. Con emoción, con sensación de peligro y consciencia del que se pone delante del animal se juega la vida y eso no está a la altura de cualquiera, tenemos mucho ganado. Eso unido a un precio razonable, que no valiera más de lo que vale el cine, sería una buena medida para que por los tendidos no primaran las conversaciones de “Saber Vivir”.
Pero es que lo ponemos todo tan complicado. Le ponemos tantas barreras a la regeneración. En un lugar de Murcia de cuyo nombre no quiero acordarme, el tendido de sombra a 80 castañas de las que duelen. Como para tener novia y llevarla. Como para tener al pejiguero de tu hijo diciéndote ¡Papa llévame! Si el milagro es que algunos vayan. Si lo extraterrestre es que algunos vuelvan. Que no le apaguen las velas a la Fuensanta.
Algo parecido pasa en Sevilla, donde el empresario ha subido el precio de las entradas en todas sus zonas. Y va el menda y dice que hace una rebaja del 10% en los abonos. Por arte de magia, los abonos son más caros que el año pasado. Rebajas made in Pagés. Ni el Corte Ingles oiga. Y encima no está Rafaelillo en la feria y si otros que van toreando gratis a donde sea. Ahorrando que es gerundio.
Hablando de ahorro. El portavoz del Gobierno, dijo ayer que bajará el IVA de los festejos taurinos del 21% al 10%. No sé porque me da en la nariz, que esto no repercutirá en el precio de los festejos taurinos. Llamadme mal pensado. Pero es que ya hemos visto tantas, que eso de dar confianza me pilla lejos. Las entradas no van a bajar ni un céntimo, alguna excusa se sacarán de la manga. Los novilleros se las verán negras para poder torear una novillada. Porque este mundo del toro es así. Que ya lo cantaba Julio Iglesias “La Vida sigue Igual” o Peor. ¡Y lo sabes!
Fran Pérez @frantrapiotoros
