¡Que Dios los bendiga!

fran perez opinionVaya manera de conocernos ¿verdad? Un malentendido que tuviste el valor de contestar. Yo te dije eso de ¿Qué fumas? Más adelante entendí, que lo que fumabas era afición, era pasión por ese animal que nos vuelve locos cuando sale a la plaza en su más integra expresión y humilla sin piedad hasta hacer surcos con el hocico, y que se arranca al caballo cual hombre enamorado a su novia cuando la ve de lejos.

Esa pasión se vio reflejada en eso que hiciste llamar “Paisaje Herrado”, una idea original, que ahora robada, va a notar la ausencia de su padre. ¿Se puede vivir sin él? Claro que sí, te lo digo yo que de eso lamentablemente se algo. Pero la esencia jamás será la misma, por muy buenos que sean los que se quedan. Un padre es un padre. Y el consejo, el cariño, y la reprimenda también, nunca volverán a estar.

Pero este mundo lamentablemente es así. Cuando más te ilusionas, cuando más lo das todo por un proyecto siempre hay quien se apunta el tanto y trata de taparte o mandarte a la sombra de los pinos. Ayer fuimos testigos de lo fácil que es ocupar un trono, cortando cabezas. No fueron capaces a nombrarte. Yo hoy lo hago aquí, amigo. Es imposible poder llevar el campo bravo hasta la sala de estar de tu casa. Con tu trabajo, yo he sentido el aliento del toro en el sofá, he querido ser ganadero de bravo siendo consciente de que no tengo medios para ello y he querido volver a ser niño y recordar aquellos tiempos en los que como Marco, jugaba al toro con un viejo estaquillador partido en mi querida plaza de toros de Lorca, amarrado a una vieja tela roja de mi abuela, al que llamaba muleta. Mi muleta. Gracias Carmelo. Carmelo López, el creador de Paisaje Herrado.

Tengo que confesarte, que yo también me he sentido como el último mono. Y es que cuando tratas de que no falte puntada sin hilo, a veces te despistas y tú sitio está ocupado. Es lo que tiene la entrega, te olvidas del cuerpo para pegar naturales, pero es tanto el relajo que viene la voltereta. O te quedas sin bizcocho, que todo puede pasar.

Pero que se queden con el sitio. Tú quédate con la sonrisa. Con esa con la que me has divertido tanto y espero que sigas haciéndolo cuando tus nuevas ilusiones se vayan haciendo realidad.

Únete a mí, y vamos a dar las gracias a todos esos que nos aconsejan y que de la noche a la mañana se convierten en gurús de la información, en catedráticos del buen gusto, en maestros de la palabra, en los más batalladores guerreros de tu lucha, pero que en realidad están esperando el momento idóneo para salir a escena y sacarte la ilusión a patadas traicioneras.

Lo que no saben, es que cada patada se convierte en un motivo para seguir trabajando y para que eso que llaman envidia siga invadiéndoles el cuerpo.

¡Que Dios los Bendiga!

Fran Pérez @frantrapiotoros

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