Miren a su alrededor

fran perez opinionTenía la esperanza de la recuperación de la fiesta de los toros por la vía de la afición pero definitivamente me he convertido en ateo. Esto no lo arregla ni Dios y se precipita irremediablemente a esa frase que no voy a reproducir del recordado Fernando Fernán Gómez.

La metástasis de la fiesta de los toros sigue expandiéndose cual poderosa por el sector, que lejos de frenarla, la potencia con actitudes bochornosas como no aplicar la bajada del IVA del precio de las entradas dictada por el Gobierno de España. Lo demás ya lo saben. Empresarios que no contratan a los toreros que se la juegan en el ruedo en beneficio de otros que tienen enchufe en los despachos. Vetos de figuras, o toreros que creen que lo son, a toreros que tratan de abrirse paso, por miedo a que les quiten el sitio acomodado. Poca apuesta por la juventud y festejos por doquier para toreros que ya lo han dicho todo o que van de la mano de Matilla. Veedores que se llevan de las fincas los toros que no quiere el ganadero. Mueco impuesto. Ganaderos que lo permiten. Serrucho generalizado. Fundas que son un fraude encubierto. Miedo a torear todo tipo de encastes. Presiones a los equipos presidenciales para aprobar toros rechazados indignos de ser toreados. Presidentes al servicio de las empresas. Indultitis aguda. Canallas que piden dinero a los novilleros por torear. También a los matadores de toros. Subalternos que torean por ciento cincuenta euros. Pagarés y demás familia. Túnel, cuevas y socavones. Pinchazos. Sobres. Compra de medios. Información condicionada. Campaña contra el tercio de varas. Entradas a millón……

Siempre queda algo bueno. Haberlo, lo hay. Es ahí, donde todos los que amamos la tauromaquia debemos hacer hincapié en que no sea pasto de esa tremenda bola que está arrasando con lo que más nos gusta. Pero ahora que en nuestro país pasa por momentos donde todo el mundo apela a la unidad siento deciros, que como España, unidad en el mundo del toro y su afición más bien poca.

Siempre defendí a los aficionados. A esos que a cambio de nada trabajan para que su hobby tenga salud y vida. A esos que todavía consideran al toro el protagonista principal de la fiesta y al torero el complemento perfecto para creer en eso que se llama tauromaquia. Siempre pensé que por ellos la tauromaquia aguantaría. Pero dentro de la afición ya se están notando los efectos de esa irremediable caída hacia el abismo más absoluto. Aficionados que creen ser superhéroes de la fiesta pero no dejan de ser “Anas Obregones” buscando su mejor posado. Oportunistas a cambio del mejor interés. Siempre al lado del político o del empresario con poder. Traidores por protagonismo. Y si, también, censores que no dejan recoger premios a la persona designada por el premiado porque no son capaces de separar la paja del grano. Y luego que si la fiesta tal y cual…….

Miren a su alrededor. Los encontrarán.

Fran Pérez @frantrapiotoros