GRAN FIGURA

marcial opinionNo se molesten ustedes en buscar a este torero en ningún escalafón, mercenario o imparcial. Su nombre no aparecerá. Tampoco lo busquen en ningún registro antiguo ni en diccionario de toreros ni enciclopedia de tauromaquia antigua. Pero aunque no esté en escalafón alguno, ni en registro (ni siquiera el de la policía, por ahora), ni en diccionario o enciclopedia. Mi figura tiene muchos más méritos que bastantes de los situados en los citados lugares, ganados con su entrega, su verdad y su irrenunciable vocación. Torero de los pies a la cabeza, torero las cuarenta y ocho horas del día, que solo tiene veinticuatro.

            Pero las cosas no siempre fueron así.

            Mi figura tuvo unos comienzos más difíciles que la mayoría de los toreros al uso. Su cuerpo, rebelde y arisco a toda movilidad voluntaria, ha tenido que irlo domando, con tesón, como a potro desbocado, para someterlo a los mandatos de su férrea voluntad. Imponiéndose a las ariscas tendencias de su musculatura libérrima, ha logrado un temple de alta escuela, con la que ha mejorado su andar en su particular ruedo de una vida de superación constante.

            La voluntad propia y la constancia de una madre coraje, le ha llevado a sobreponerse a todos los obstáculos que le impedían la lidia del toro difícil que le cupo en el sorteo. Y ya que no pudo calzarse las taleguillas ajustadas, decidió vivir su pasión por la tauromaquia, abriendo el portón de todos los recursos: visualizó vídeos, leyó todo tipo de publicaciones y empezó a visitar su adorada Caverina, domeñando, con lidia sabia de su moza de espadas, las dificultades de acceso al centenario recinto. Su presencia en la bocana de sombra se fue haciendo popular, al tiempo que su intervención en tertulias y charlas informales de los amigos con los que comparte afición y torería, como Pedro “Josefino” o “Pico”, que sabían ser sus pies y brazos para ir ganando terreno a su movilidad restringida.

            La Feria del Arroz se fue convirtiendo en su referente total, midiendo su existencia según el calendario de los festejos novilleriles. Su buen hacer y sus conocimientos se fueron haciendo populares gracias a las televisiones locales, que siempre han buscado su particular vaticinio sobre el festejo, ganado y novilleros.

            Luego llegaron los momentos de gloria: el reconocimiento del Club Taurino, El pase de privilegio de la propiedad, sus amistades y sus pasiones. Por encima de todos, una ganadería y la familia que le da soporte. Y un torero, al que ha entregado todo su cariño y sus afanes.

            “El Cubo”, donde ha sido invitado de lujo, en exclusiva, como las que firmaban las figuras de antaño, ha sido su referencia ganadera. La experiencia de la visita a tierras trujillanas y la dedicación de toda la familia ganadera que la regenta, que no dejó detalle por dedicarle, se ha marcado a hierro en los costillares de su alma torera. Conoce todos los encastes, con sus virtudes y defectos. Es capaz de hablar de ellos, de sus pros, de sus contras, de los ejemplares notables. Pero por encima de todos están los pupilos de su amigo Blas. Éstos son intocables.

            Y llegamos a su debilidad total: su “Fili” de su alma. Desde que comenzó su andar en este difícil camino, el novillero local ha sido su espejo y su pasión: ha elaborado sus reseñas y estadísticas, ha coleccionado crónicas de sus actuaciones, ha elaborado entrevistas, algunas para nuestro “MULETAZO”, ha atesorado fotos… Todas las cosas en el mundo de su tauromaquia se hacen ya con referencias a su torero. Pero, es que, además, el haber conseguido su amistad ha culminado todas Sus aspiraciones. Si Aristóteles dijo aquello de que “el hombre es la medida de todas las cosas”, para mi figura, el patrón universal y medida de todas las tauromaquias es FILI.

            Ya se encuentra elaborando cuadros para sus esperadas y deseadas actuaciones de la próxima temporada. Ahí cifra sus esperanzas e ilusiones. Ése es su sueño. Ésa su aspiración. Ése será su mejor triunfo: el triunfo de su adorado torero.

            Ah, por si alguno no se ha enterado todavía, mi figura favorita, el héroe del escalafón de la superación, se llama José Antonio Navarro Miranda, más conocido como “El Niño de la Caverina”.

            ¡Va por ti, Torero!B4LBJRdIEAA0m2x

Por Marcial Garcia