EL NIÑO DEL TENTADERO

fran perez opinion9a7570b5a04bb070e731d2f66bdc7c6c_xlVoy a perder el tiempo escribiéndoles sobre mi vida de mierda. Sé que no les importa un pimiento, lo mismo que a mí la suya, pero me ha dado ganas de contarles, con un dolor de barriga infernal del que me estoy reservando para ir a urgencias, la rutina agobiante de la que soy preso. Estoy seguro que me atenderíais más si os comentara la historia de la mano canosa que mece la cuna o de más testamentos “murciotaurocos” de bronca de almohadillas, pero está de moda contar mi vida.

Cada mañana me siento muy a gusto después de la ducha. Y es que los pitones de los bravos mosquitos embisten cada noche por abajo, humillando y poniendo los tobillos como las pencas de Falete. Alguno se equivoca y embiste por las nubes, pero queda mejor eso de ensalzar el descaste ganadero, para que sigan viniendo los bichillos a tentar a casa.

Hoy me ha salido la tostada mejor que otras veces. Me he sentido haciéndola. Sin duda, los consejos de mi parienta me han servido para algo. Al final se me ha quemado un poquito, porque el cazo de la leche estaba desbordándose, pero me he notado más suelto y dispuesto a debutar en la materia de hacerme el desayuno, eso sí, porque no estaba ella. Porque si llega a estar, el debut se produce cuando me cure de la voltereta del rodillo de cocina.

En el trabajo me ha felicitado el jefe por mis intenciones, pero él y yo sabemos que las intenciones no valen, que lo que vale es cerrar una buena operación. He tenido una reunión de seis horas, porque los proveedores eran de los que se arrancaban de largo. Al final he salido satisfecho pero sin contratos y acordándome de la familia de alguno de ellos. Pero pese a todo, una sonrisa y un mensaje al jefe. ¡Seguimos sin torear!

Esta semana tengo previsto reunirme con más gente de la que espero sacar algo en claro. De momento me haré un par de fotos con Pelé, Melé y el Niño del Tentadero. Que se note que estoy trabajando. No podía dejar de nombrar a Manolo, Pedro y Juan Manuel, compañeros de estas largas jornadas de reunión a campo cerrado que también disfrutan, se sienten y expresan igual que yo. Sigo con ese dolor estomacal que no se va, pero en lugar de pedirme la baja mi empresa merece un respeto, e iré a esas reuniones infernales porque yo quiero ser figura.

En estos momentos estoy pendiente de que mi mujer me mande a comprar el pan o freír espárragos. Ella tiene la decisión. Y es que ya no me escucha. “Siempre la misma cantinela” me dice. “No me cuentes historias y trate un día el sueldo a casa. Eso sí que será noticia”, me suelta así como si nada. Y es que tiene razón la jodida. Por muy a gusto y feliz que me sienta no veo un puto duro y ni hago un solo contrato.

Bienvenido a la realidad Fran Pérez. No hay nada como la claridad de una mujer.

Si tu vida es igual de ruinosa que la mía, no me la cuentes. Estoy seguro que el destino te dará la oportunidad de crear historias con contenido, ya sea para  bueno o para malo. Y ese día no hará falta que nadie escriba por ti porque el sentimiento aflorará el nacimiento de literatura de las mentes que aman y valoran tu trabajo. Ahora ya sabemos que es entrenar, que no es ninguna noticia. El suceso será cuando pasé el tren y fruto de ese entrenamiento seas capaz de montarte en él por la Puerta Grande.

Suerte

Fran Pérez @frantrapiotoros

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