La plaza de tientas de la Finca Casa Grande, situada en la pedanía pachequera de El Jimenado, acogió en la mañana de este domingo, 16 de marzo (tras el aplazamiento del pasado día 2 por la inestabilidad climatológica que atravesaba la Región de Murcia), la celebración de la IV edición del Bolsín Taurino del Club Taurino de Torre Pacheco, un proyecto ya consolidado que trata de impulsar el futuro de la tauromaquia en nuestra comunidad ayudando a los jóvenes que pretenden ser toreros.
En esta ocasión, en este acontecimiento con el que se abrió la temporada taurina 2025 en la provincia de Murcia, participaron seis novilleros murcianos: Jorge Infer (de la escuela de Alicante), David Pardo (de la escuela «El Toreo» de Murcia), Antonio Aparicio (de Torre Pacheco), Toni Marín (de la escuela «El Toreo» de Murcia), Salvador Ruiz «El Marqués» (de la escuela de Ciudad Real), e Iker Ruiz (de la escuela de Alicante), que mostraron mucha disposición para convertirse en los ganadores del Bolsín, con el permiso de otros tres novilleros no nacidos en nuestra comunidad y pertenecientes a diversas escuelas taurinas del país: Pablo Sánchez (de la escuela de Almería), Israel Guirao (de la escuela de Valencia) y Jesús Mariano Herrera (de la escuela de Alcázar de San Juan), que demostraron en la plaza porque son tres de los nombres de la cantera taurina nacional más destacados del momento.


La fase de clasificación se realizó con 3 vacas de Sancho Dávila, dividiéndose los participantes en 3 grupos. Con la primera erala, salieron al ruedo Jorge Infer, Israel Guirao y Pablo Sánchez.

Abrió la mañana el murciano de la escuela taurina de Alicante, Jorge Infer, que demostró sus progresos delante de una vaca noble. Se le vio suelto y resolutivo, dándole continuidad a las tandas, donde demostró mucha finura y ambición. Al lado de su apoderado, Daniel Oliver, ha conseguido evolucionar. De momento, por lo expresado en Torre Pacheco, va por el camino correcto.



Israel Guirao no defraudó dejando patente desde el primer momento el por qué es una de las joyas de la escuela taurina de Valencia. Dejó tandas de mucha clase y mando. Realizando un trasteo de menos a más. Muy puesto, el valenciano dijo con la muleta que está sobradamente preparado para compromisos mayores.


Pablo Sánchez, de la escuela taurina de Almería, destacó por su tranquilidad y serenidad, dejando tandas limpias y toreando con mucha entrega, también de menos a más, sabiéndose adaptar a las embestidas de la res.


Con la segunda vaca de la jornada matinal compitieron David Pardo, Jesús Mariano Herrera y Toni Marín.

David Pardo, de la escuela taurina “El Toreo” de Murcia, le puso ganas de verdad con la garra y fuerza que le caracterizan. Lo mejor es que poco a poco se va reposando, y eso hace que su toreo experimente una mejora notable. Plasmó buenos muletazos por ambos pitones ante una colaboradora vaca colorada de Sacho Dávila. Un trasteo sólido que le consolida como una de las promesas taurinas más firmes de la Región de Murcia.



Jesús Mariano Herrera llegaba con la vitola de ser finalista del Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo y tampoco defraudó a los presentes. Con Roca Rey por bandera, como su referencia, el peruano de la escuela de Alcázar de San Juan estuvo solvente y muy puesto, dejando buenas series por ambos pitones.


Toni Marín, de la escuela taurina “El Toreo”, también ofreció pasajes muy de verdad con esta vaca. Su evolución también es buena, queriendo hacer siempre las cosas bien, con clase y enganchando al público en la faena. Como su compañero de escuela, el rodaje le hará dar muchos pasos de gigante en su evolución. En eso están “Guerrita” y “Dominguín” sus profesores.



Con la tercera vaca la competencia entre tres murcianos sobresalió ya que con ella compitieron Salvador Ruiz “El Marqués”, Antonio Aparicio e Iker Ruiz.

“El Marqués”, ahora en la escuela taurina de Ciudad Real, ha experimentado también una buena evolución, aunque es cierto que no se le puede comparar con otros novilleros como Israel Guirao, que lleva muchos más festejos en sus espaldas. El de Cehegín ejecuta el toreo con gusto, dejando muletazos de excelente factura. El tiempo dirá si el buen vino se cuaja, pero hay material para ello.


Antonio Aparicio, de Torre Pacheco, salió a por todas en su tierra y no falló. Con la presión de sentirse bajo todas las miradas, el novillero apoderado por Alfonso Romero y que debutará de luces el próximo miércoles en Ontur, cuajó series de excelente firmeza y clasicismo torero por ambas manos. Es la nueva ilusión taurina del Campo de Cartagena y eso se notó en el apoyo que le profesaron sus partidarios en los tendidos, que enloquecieron con la sobresaliente manera de torear de su paisano.




Iker Ruiz, murciano de la escuela de Alicante, atraviesa también un excelente momento. El triunfo conseguido en Alicante el pasado mes de diciembre le ha dado más confianza aún. Mezcla el murciano el toreo clásico con la garra y el pundonor. Un coctel perfecto para gustar a los públicos.



En general, todos los novilleros ofrecieron una bonita fase clasificatoria donde la competencia, el compañerismo y la ambición estuvieron muy presentes. Al final, y tras una alargada deliberación que atrasó en demasía el acontecimiento, el jurado determinó que pasasen a la final frente a los dos novillos de Palancares, en un improvisado mano a mano de murcianos, David Pardo (de la escuela taurina «El Toreo» de Murcia) y el local Antonio Aparicio.


El primer novillo de Palancares, fuerte, largo, con romana, y muy complicado de comportamiento, fue una prueba demasiado grande para un David Pardo que tiene de experiencia en la profesión, dos telediarios. Nada que decir en su contra, porque muchos con experiencia tampoco hubiesen sabido gobernar al regalito de Palancares. El animal exigió muchísimo desde el principio, y ni los banderilleros encargados de la lidia, pudieron meterle mano. Los profesionales y los presentes pasaron un mal rato. Pero así es la tauromaquia, días de gloria, rosas, y también de sudor y miedo. Si todo fuera perfecto, esto sería un teatro, y nadie quiere eso para la fiesta.




El segundo novillo, aunque también con complicaciones, si se dejó torear, cosa que aprovechó Antonio Aparicio para realizar una digna faena en la que fue haciendo al novillo poco a poco hasta conseguir series logradas de muletazos, buscando siempre la ligazón y la conexión con el respetable. El burel, con cuerpo de toro de plaza de tercera, se deslizó en la muleta y el de Torre Pacheco sacó su mejor versión, toreando de manera clásica, pero sin dejar atrás eso de que es un chaval que está empezando y que tiene la ambición de llegar a lo más alto. De momento, además de buena educación taurina, en la plaza y fuera de ella, también tiene una legión de seguidores y eso es importantísimo para ser torero.





Al final de la jornada, se declaró triunfador del IV Bolsín del Club Taurino de Torre Pacheco al novillero local Antonio Aparicio, que recogió su trofeo por parte de la organización y de las autoridades locales presentes. Aparicio consigue así impulso para afrontar el próximo miércoles en Ontur (Albacete) su debut de luces.

Texto y fotos: Salvador Belda y Paco Sastre para El Muletazo
