Estamos en plena era post-Atanasio de una de las ganaderías más emblemáticas del Campo bravo español, un referente en los años 80 y 90. Tiempos pasados que ojalá volvieran para “Sepúlveda de Yeltes”, aunque se antoja difícil que la divisa charra vuelva a las ferias de tronío como años atrás. Lo que si está claro es que pasada la tormenta viene la calma y que ahora con mimbres de procedencia Domecq la forma de llevar la ganadería es otra, aunque con las mismas ideas. Camadas más cortas y lidiar novilladas con y sin picadores; dejando las corridas de toros para más adelante. Con unas 120 vacas lo razonable es no ir muy deprisa y hacer bien las cosas.
El trabajo y las ganas de seguir y resistir de su criador, Don Iñigo Sánchez-Urbina, hacen que esta histórica vacada charra siga anunciándose en los carteles, pese al bache de años atrás. Estamos seguros que su esfuerzo tendrá premio, aunque de otra manera diferente. Para este 2025 hay 4 novilladas sin, alguna ya está vendida y no faltan pretendientes para las demás.
Suerte al ganadero y a Carlos, su fiel y buen mayoral.














Fotos y texto: Javier Salamanca
