En esta época festiva, donde los deseos y la magia de la Navidad llenan el aire, hablamos con el joven novillero zacatecano César Pacheco que este año recibió por adelantado el mejor regalo que puede poseer el ser humano: la vida.
Después de la dramática cornada que un novillo de “Los Chospes” le propinó en el cuello durante la pasada Feria del Arroz en Calasparra y que a punto estuvo de costarle la existencia, el mexicano muestra una impresionante resiliencia en su camino hacia la recuperación que está casi a punto de culminar tras 4 meses de perseverancia.
Pacheco atiende a El Muletazo desde su tierra, donde vive estas fiestas navideñas junto a su familia que este año, como todos los aficionados, también celebran poder estar departiendo con este gran superviviente. Es todo un lujo que comparta con nosotros sus experiencias, desafíos y esperanzas mientras se prepara para volver a los ruedos.
– ¿Cómo te encuentras?
«Bien, la verdad es que muy bien. Muy animado de cara a 2025. Emocionalmente hablando, con un cúmulo de sensaciones y de sentimientos buenos y malos, pero dominan más los buenos. Tengo la ilusión de estar ya delante de cara del toro y de hacer lo que más me gusta que es torear»
– Por fin encaras la fase final de la recuperación ¿Cómo se ha desarrollado el proceso?
«Ha sido muy duro. Me he puesto mucho a pensar en los momentos de la cornada, del hospital, de recuperación, de los medicamentos, fisioterapia…. Honestamente va más allá de todo eso, de ir a terapia, de las pastillas…; también hay muchos problemas emocionales en base a la familia, de los percances, de la gravedad, de tener la marca en el cuello… Ha sido un proceso muy duro, la verdad, muy duro, pero de mucho aprendizaje. Así mismo me ha dado tiempo de pensar lo que hago, de pensar lo que hice, de pensar lo que voy a hacer. Estoy muy animado y ya deseando poder estar vestido de luces»
– La afición y muchos compañeros están 100% contigo. En Murcia muchos no quisieron soltarte la mano en el hospital….
«Sí, la verdad que a todas partes a donde voy siempre he dicho que he tenido una suerte bárbara con todas las personas que me encontré en el camino. Me acuerdo de Trigueros, de Angelín, de las enfermeras, especialmente de una enfermera que ojalá y vea esto, sino ya se lo mandaré. Se llama Lola, le digo «mamá Lola». Los doctores honestamente digo que me he encontrado con muchos ángeles en el camino. También por ahí hay uno que se llama Jesús que también se quedó varios días y varías noches en el hospital. Estoy gradecido con Dios, con la vida de haberlos puesto en mi camino porque estoy seguro que todos han sido parte fundamental de este proceso, pero sin ellos no sé qué habría sido de mi estancia allí y de mi avance en el hospital. Así que por todo ello y más les estoy muy agradecido y les tengo un cariño inmenso a todos y a todas»
– ¿Qué recuerdas del momento en el que sucedió el percance y de los instantes posteriores?
«Lo recuerdo todo y no hay día u hora en el día que no piense en las sensaciones y en todo lo que pasó. Lo primero que recuerdo fue que después la cornada todo pasó muy rápido, pero lo que más recuerdo es que yo ya no tenía control de mi cuerpo, de mis movimientos, iba suelto totalmente. Lo primero que escuché fue un grito del banderillero y amigo Jesús Fernández que fue sumamente vital y un ángel en mi camino puesto que fue quien taponó la herida y fue vital para que no me desangrase más de lo que ya lo había hecho. Lo que escuché fue “taparle”, fue el primer grito, y ya de allí pues gritos por todos lados y una sensación de morirme, de estarme muriendo. Después de eso, ya de camino para para Caravaca que fue donde me operaron, pues en ocasiones sentía una tranquilidad y una paz que no la había sentido en ningún sitio. Una sensación donde tuve mucho miedo, pues me pulsaba bastante el cuello del lado de la cornada y de allí una sensación de ahogarme, de estarme ahogando con mi propia sangre que fue cuando pues estuve unos segundos en el otro mundo, pero aquí estoy, aquí estoy para contarlo y creo que son momentos que me van a marcar de por vida tanto a mí como en la historia del toreo debido a la magnitud del percance, magnitud visual y casi mortal»

– ¿En algún momento pensaste que te morías?
«Sí, totalmente. Esa sensación de pensar que me muero la sentí desde un principio, incluso no sentí dolor como tal, solo era miedo, era sentir frío y sentirme solo. Recuerdo que siempre pedí que me tomaran la mano porque sentía eso, sentía que moría y me sentía solo. Siempre decimos que no le tenemos miedo a morir, que al final es lo único seguro que hay, pero soy honesto y realista conmigo mismo, en todo momento tuve miedo, tuve miedo de morirme, tuve miedo de estar solo. Esa sensación siempre estuvo y si soy honesto tuve mucho miedo, pero lo afrontaría una y mil veces más y si fuese necesario hacerlo»
– ¿De quién te acordaste en la ambulancia camino del hospital?
«Bueno, de principio, en la ambulancia que era cuando tenía esa sensación de morirme, de miedo, de estar solo, recuerdo que me acordé mucho de mi mamá. Preguntaba por ella, y era lo único que pensaba si estaba bien. En las fotos yo era como una carnicería, quizá sea muy vulgar, pero parecía un cerdo degollado al final de cuentas. Entonces dije: ‘mi madre va a ver una foto mía ensangrentado y se va a preocupar’ y eso es en lo que pensaba. En cuestión de personas en mi madre. Ya después cuando hubo que reanimarme y eso, cuando estuve unos segundos en los que estuve del otro lado, ya me preocupé un poco más por mis apoderados, en como estuve, si había estado bien, si había matado al toro, si le había cortado algo, en cómo me habían visto, en qué iba a decir mi apoderado, quería que me explicaran que la cornada fue una circunstancia algo inexorable que tenía que pasar, que no fue por estar mal, por estar descolocado. Pero bueno, volviendo a la pregunta inicial, pensé en mi mamá»
– Para ti, antes de todo esto, el Dr. Robles era un completo desconocido. ¿Qué significa ahora en tu vida?
«El Doctor Robles no figuraba en mi vida y ahora la verdad es que pues lo figura totalmente. Gracias a él y a mis banderilleros, y a Dios y a la vida. A todo mundo le agradezco, pero en especial al Doctor Ricardo que gracias a él estoy aquí, gracias a él pude hablar con mi mamá, gracias a él puedo abrazarla, gracias a él puedo estar con las personas que quiero y amo en esta vida y creo que las palabras sobran y ya lo veré pronto y le daré ese abrazo que tanto nos merecemos. Ahora un ángel en mi vida. La persona que me trajo de nuevo a la vida. Estaré agradecido eternamente y le guardo un cariño profundo y sincero»

– César, ¿Merece la pena ser torero?
«Lo merece totalmente. Lo merece aún más. Recuerdo que antes de empezar la temporada tuve una plática con mi maestro y apoderado Leandro Marcos que me comentaba que las figuras del toreo están dispuestas a dar un paso adelante y que ese paso pues solo nosotros sabemos de qué hablamos, que cuando creemos que estamos apretando y que estamos dándolo todo siempre tenemos guardado ahí algo y las figuras del toreo lo dan. Recuerdo que yo esa tarde estuve dispuesto a dar el paso en todo momento. Espero que se demostrara, que la gente lo haya anotado. Después de la cornada, como te digo, me ha dado mucho tiempo para pensar y reflexionar acerca de la vida, de mí, del toreo y suena un poco loco, pero ahora quiero aún más dar ese paso. Al final creo que he probado el lado amargo de del toreo, bueno uno de los lados amargos que es esto de las cornadas. Merece la pena pagar ese tributo. Al final el toro pierde la vida, pero con esto la gente se da cuenta que nosotros también lo hacemos y lo hacemos con honradez, con verdad y sin tomar ningún rencor, todo lo contrario. Merece la pena hacer el esfuerzo. Si fuese sacrificio creo que no estaría en el lugar correcto, pero después de ver tan largo que es el túnel, siempre merece la pena, siempre»
– ¿Volverías a ponerte en el mismo sitio y en el mismo lugar?
«Por supuesto, me volvería a poner en el mismo sitio y en el mismo lugar y aún más difícil, sabiendo lo que los toros hacen. Lo volvería a hacer, y como ya dije anteriormente, si tengo que pasar por eso otra vez, lo paso una y mil veces»
– ¿Afecta más la cornada de un toro o la injusticia cometida por un «taurino»?
«Creo que es un cincuenta-cincuenta, porque bueno las cornadas de un toro pues depende, unas se curan fácilmente, pero yo ahora me las estoy viendo muy complicadas debido a que fueron dos cornadas las que recibí, una prácticamente mortal y la otra en la axila que me hizo una lesión plexobraquial que todavía no logro superar como quisiera; pero bueno también las injusticias cometidas por los supuestos taurinos son a veces muy crueles y muy duras puesto que no solo afectan a los toreros, afectan a todos. A ganaderos, subalternos, profesionales… y sobre todo a los aficionados. Creo que vamos muy de la mano todos. Los toreros no somos toreos sin ganaderos ni aficionados, ni los ganaderos no son ganaderos sin toreros y sin los aficionados, y no hay aficionados sin toreros y ganaderos. Creo que afecta más lo del sector taurino porque de las jornadas se recupera uno, sigue adelante y le deja un aprendizaje, pero creo que lo otro solo es un cáncer para la fiesta brava»
– ¿Cómo se presenta el próximo año? ¿Regresarás a España?
«Si, por supuesto. Es el plan. Quiero estar allí en España preparándome muy pronto y principalmente estoy loco por reaparecer en el Campo Bravo. He empezado a tomar los trastos poco a poco, pero sí la verdad que el año próximo pinta para bien. Creo que toda la afición y todo el sector taurino está ansioso y con ganas de verme reaparecer incluso de ver cómo estoy físicamente. Va a ser una sorpresa bonita mi reaparición tanto en el Campo Bravo como vestido de luces. Vamos, mi sueño, creo que el sueño de todos los toreros, es pisar Madrid. Yo amaría pisar Madrid y sobre todo San Isidro»

– Calasparra, por septiembre, seguro que está en mente. No se olvida tu firmeza, valor y disposición. Dejando atrás la parte trágica, tu actuación fue de las mejores del ciclo de este 2024.
«Calasparra para mi ahora significa todo. Me siento uno más de allí. Al final pues llevo ya sangre de esa tierra en mi interior. Siempre estaré agradecido. Personalmente creo que ha sido la tarde en la que más me he entregado y más torero he sido. Más honesto conmigo mismo. Creo que todos los toreros debemos serlo y sabemos cuándo estamos de verdad y cuando no lo estamos. Y ese día estuve de verdad en todo momento. Creo que la afición que hay es tremenda. Recuerdo que la plaza estaba casi llena y esa entrega con los toreros y con el toro pues merece un respeto. Creo que el toro es lo que un día nos va a dar la gloria y así mismo nos la puede quitar como como ya lo viví y lo vivimos el pasado cuatro de septiembre. A mi me encantaría echar un año muy bueno y despedirme como novillero en Calasparra y posteriormente tomar la alternativa»
– Rematamos….
«Solo tengo palabras de agradecimiento para toda la gente que ha estado tan pendiente de mi salud, que estuvo allí conmigo cuidándome, que me ha escrito, que ha preguntado por mí. Nunca creí que está cornada me daría tanto. Mucha gente dice que: ‘¡qué lástima! ¡qué pena!’, pero yo estoy agradecido por tener esta cornada, estoy orgulloso de tener esta cornada que me ha dado muchísimo. Me quedo con las personas que me ha brindado (que no quiero decir nombres porque me da miedo a que se me salte alguno, pero seguramente ellos sabrán quienes son) Advierto que en 2025 llegará un César Pacheco que les va a encantar y dará mucho de qué hablar. Así que muchas gracias, gracias totalmente a todos. Nos veremos en muchas plazas de ahí»

– Suerte amigo
Por Fran Pérez @frantrapiotoros para @elmuletazo
