Era más albaceteño que los cuchillos, pero su corazón era de tal extensión que abarcaba todo el mundo taurino. De la suerte de varas era toda una institución, primero como picador a las órdenes del recordado Dámaso González, al que consideraba su “hermano”, pero también de Luis Francisco Esplá o de Manuel Caballero, entre otros; y luego como jefe de filas de una de las mejores cuadras de caballos de picar de España, la que lleva y llevará por siempre en su recuerdo su nombre, la de Juan Cantos “Pimpi de Albacete”.
Este martes, 20 de agosto, el gran Juan se ha subido de nuevo en “Rambo”, su idolatrado caballo, en el ruedo celestial esperando a que Dámaso le coloque el toro en suerte. Su fallecimiento, a los 80 años de edad, ha llenado de tristeza a tantos como le conocieron y le rozaron. Su bondad, su temperamento y su amor por el tercio de varas y la fiesta de los toros serán siempre su sello.
En la Región de Murcia dejó huella, por eso muchos profesionales, empresarios, asociaciones taurinas y aficionados en particular están trasladando a su familia su más sentido pésame. En especial a su nieto Óscar, que está llevando las riendas de la cuadra de su abuelo y que esperamos que siga con el ánimo de seguir haciéndolo para honrar a su querido abuelo con lo que más le gustaba.
Antes de ser ‘El Pimpi’, Juan Cantos fue un pícaro chaval que trabajaba de botones en el Gran Hotel de Albacete y que ganaba más en propinas que con su suelto real. Fue en ese hotel donde conoció a Juan Montero, su maestro. Con este tentó y entrenó y fruto de ello nació su pasión por el caballo y floreció “El Pimpi”, un gran picador de toros.
La gloria le llegó junto al caballo “Rambo”, un equino que compró en Puigcerdá y que le acompañó durante más de 20 años. Juan y el caballo se entendían a la perfección, eran un equipo que consiguió algo de lo que pueden presumir pocos varilargueros, que le tocarán la música en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
Una vez retirado, el triunfo también le llegó con su cuadra de caballos, imprescindible en cualquier festejo que se precie en la zona del Levante español. Además, “El Pimpi” siempre ponía a disposición su cuadra para los aficionados que se la demandaban para actos de promoción de la fiesta de los toros.

Murcia, Lorca, Calasparra, Cieza, Blanca, Yecla, entre otras plazas regionales, han visto el buen hacer de los caballos de Juan Cantos, que ahora dirigirá desde la sombra que proyecta su nieto Óscar.
El entierro está previsto que se celebre en la Sala de Duelos del Tanatorio Municipal de Albacete, este miércoles a las 11,15 horas.

@elmuletazo
