FALLECE EL CREADOR DE «JUNCAL», EL TORERO DE SEVILLA CON SANGRE MURCIANA EN SUS VENAS

Jaime de Armiñan (Madrid, 1927), creador de “Juncal” ese torero de serie con sangre murciana en sus venas interpretado magistralmente por el inigualable y recordado actor aguileño Paco Rabal, ha fallecido este miércoles, 10 de abril a los 97 años de edad. Gran cineasta, nominado dos veces al Óscar, su trayectoria fue reconocida por la Academia de Cine español con un Goya de Honor en el año 2014.

Armiñan trabajó con los mejores actores de nuestro país Fernando Fernán-Gómez, Adolfo Marsillach, José Luis López Vázquez, José Bódalo; Julia, Irene y Emilio Gutiérrez Caba; Fernando Rey, Héctor Alterio, Ana Torrent, Ana Belén, Concha Velasco, Carmen Maura, Amparo Baró, Victoria Abril, Marisol, Ángela Molina, entre otros. Pero, sin duda, su obra más laureada, más reconocida y que ha llegado hasta nuestros días como una serie de cabecera, quizá poco reconocida, fue la serie que creó para TVE en 1894, “Juncal”.

El entonces director del ente público, Enrique de las Casas, encargó a Armiñan que escribiese y dirigiese una serie de relatos distintos de una hora. Algo así como mini-películas para televisión. Entre ellos destacó uno especialmente, el de un torero retirado al que la vida le había embestido más que los toros.

Fueron siete capítulos brillantes, como intensidad, como mucho contenido, que fueron merecedores de un Premio Ondas. La historia del torero sesentón, perdedor, retirado después de un cornalón, pero que se resistía a dejar su filosofía de la vida alrededor del relato taurino, conquistaron a la audiencia. “Juncal”, a través de un magnífico Francisco Rabal, que se bebió al personaje, convirtiéndose totalmente en lo que Armiñán quería reflejar; era un sinvergüenza feliz y eso conectó con los espectadores. Su picaresca, sus ganas de querer enmendar errores del pasado, y a la vez su generosidad, le abrieron un hueco en el corazón de todos.

Para la historia quedarán sus célebres frases y sus diálogos con Búfalo (interpretado por Rafael Álvarez “El Brujo”), el limpiabotas con el que recordaba sus tiempos gloriosos. Su Sancho Panza en la vida.

«Si hay una película que nunca podré olvidar, esa es, sin duda, “Juncal”. Paco supo mezclar como nadie las dos personalidades, la suya y la de aquel torero legendario. Era un ejemplo de disciplina, de método, de responsabilidad, algo que el espectador luego no descubrirá, afortunadamente, pero que se descubre en cada gesto, en cada frase. Para preparar ese papel no dudó en vivir durante un tiempo rodeado del ambiente taurino. Habló con toreros, con aficionados, con todo el enjambre que envuelve el mundo de los toros. Los olió, los sintió y ahí quedó el resultado», expresó Armiñan el día que Paco Rabal se hizo inmortal.

@elmuletazo

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