FRENTE AL ODIO PLAZAS DE TOROS LLENAS, ES DECIR, 20 CONTRA 4.000…

Imagínense que van a un concierto de rock y junto al escenario hay 20 personas protestando contra la contaminación acústica o que, a las puertas de cualquier hermandad o cofradía de Semana Santa, 20 miembros de la agrupación de ateos levantan las manos en señal de protesta produciendo tensión entre los miles de devotos que se congregan allí por cuestión de fe. Todo el mundo tiene derecho a manifestarse porque así lo recoge la Constitución Española, pero no parece correcto, sin duda, meterse en el ojo del huracán para mostrar la discordancia. Lamentablemente, eso es lo que están haciendo los antitaurinos en los festejos taurinos. Su protesta, muy respetable, pasa de la línea roja marcada para convertirse en provocación. No es la primera vez que buscan convertirse en mártires de la causa, ofreciendo un discurso victimista porque algún aficionado que no se puede contener ante la ofensa les dice cualquier cosa o algún profesional, cuando saltan al ruedo y se saltan la ley, les echa del ruedo.

El pasado sábado, en la inauguración de la plaza de toros de Lorca, 20 antitaurinos se ponían justo al lado de la Puerta Grande del Coso de Sutullena, con sus pancartitas “respetuosas” para darle la bienvenida a los 4.000 aficionados que llenaron al completo el remozado edificio, y todo permitido por la Delegación del Gobierno de la Región de Murcia, que, en teoría, debe velar por la seguridad y el bienestar de “todos los ciudadanos”. ¿No hubiera sido mejor que la manifestación se hubiese producido con un poco más de distancia para no producir ese innecesario choque de pensamientos?

Estamos seguros, que, si la protesta hubiese sido contra el Gobierno de la Nación y a la plaza hubiese asistido el presidente o alguno de sus ministros, la manifestación se habría trasladado al menos a un kilómetro de distancia.

Los pocos manifestantes con las manos pintadas de rojo, se quedaron haciendo el Don Tancredo en la protesta para luego soltar su bilis y rabia por el éxito del festejo, por supuesto a cara tapada y con perfiles falsos, en las redes sociales. Solo hay que comprobar que cada publicación en la que menciona el transcurso del festejo de inauguración, o el éxito que ha tenido el mismo, se llena de comentarios ofensivos, faltándole el respeto a los asistentes, incluso marcándolos por su asistencia. En ese punto, la Policía Nacional debería tomar cartas en el asunto, porque se ha llegado hasta desear que la plaza de toros se derrumbe con todas las personas dentro, incurriendo claramente en un delito de odio. Habrá que empezar a poner denuncias.

@elmuletazo

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