La demanda de entradas para el festejo de inauguración de la plaza de toros de Lorca ha supuesto todo un hito para la Murcia Taurina.
Ayer lunes, en menos de 3 horas, las localidades disponibles para la corrida de toros fechada para el 30 de marzo en la que Paco Ureña se encerrará con seis toros de diferentes ganaderías (Juan Pedro Domecq, Victorino Martín, «El Torero», Fuente Ymbro, Domingo Hernández y Hermanos García Jiménez) se agotaron, llegándose a colgar el ansiado cartel de «no hay localidades».
Hacía mucho tiempo que un festejo taurino no suscitaba tanta expectación en la Región de Murcia, prueba de que aquel lema «¡Sutullena Ya!», que nació en 2013, no era un juego de niños sino un sentir popular.
A las 3 de la mañana ya había gente formando cola en los dos puntos habilitados aguardando a que las taquillas abrieran a las 9. A mediodía, ya no quedaba nada. Las colas seguían, las ganas de la afición crecía, pero el nuevo aforo de la plaza (han salido en torno a 4.000 localidades a la venta) daba al traste con las pretensiones de esta.
Muchos aficionados se resignaban: «Otra vez será», otros lamentaban no ser socios del Club Taurino de Lorca o de la Peña Pepín Jiménez que han conseguido que cada uno de sus socios tenga una entrada para poder comprar, en el caso que estos lo deseen; y algunos se agarraban al 5% que por ley se tiene que poner a la venta el día del festejo: «Probaremos suerte el día 30».
Los teléfonos no pararon de sonar durante todo el día: «¿Tienes entradas?», la respuesta era siempre la misma: «No tengo ni para mí».
La demanda sigue siendo tan grande que hasta el Ayuntamiento de Lorca ha pedido que los que, por cualquier circunstancia, no puedan ir al festejo que devuelvan la entrada para que otro ciudadano pueda adquirirla el 30 de marzo en las taquillas de la plaza de toros.
Aunque si ha habido llenos importantes en muchas ocasiones, el cartel de «No hay localidades» se ha colgado pocas veces en el Coso de Sutullena, una plaza, que su anterior etapa estaba considerada una de las más grandes del mundo, no por su capacidad, sino porque era muy difícil de llenar.
Antes de los terremotos, con el aforo de antaño (algo más de 8.000 personas) el último en conseguir agotar el papel fue Jesulín de Ubrique, en abril de 1994. Lo hizo en compañía de Pepín Jiménez y Manuel Díaz «El Cordobés» en el cartel frente a reses de «El Toril», propiedad de José Luis Martín Berrocal.
Curiosamente, el 5 de abril de 1947, en Sábado de Gloria (como el festejo de este año), se dio una corrida de toros en la que se consiguió colgar el cartel de «no hay billetes» en el Coso de Sutullena. Ese día torearon a pie Juanito Belmonte, Pepe Dominguín y Luis Miguel Dominguín y a caballo el Duque de Pinohermoso. Los toros fueron de la ganadería de este último.
El gran triunfo de ese día fue para Pepe Dominguín que cautivó con capote, banderillas y muleta. En uno de sus toros le fueron concedidas las dos orejas, el rabo y una pata.




F.P @elmuletazo
