DOMINGO GARCÍA «DOMINGUÍN»: «HE SIDO FELIZ INTENTANDO SER LO QUE NO PUDE SER»

Aunque se apartó de la actividad profesional en 2021, la pasión por la tauromaquia sigue corriendo por sus venas. De alguna manera, continúa vinculado al mundo del toro, ahora como profesor de la escuela de aficionados prácticos de la Región de Murcia, donde ve emocionado, en cada entrenamiento, como en el alma de algunos chavales se expande el veneno del toreo. Domingo García “Dominguín” (Lorca, 1965) no puede evitar acordarse de aquel niño del campo de Lorca, inmigrante en Francia, que también sintió los efectos secundarios de ese elixir. En sus primeros pasos en este mundo tan difícil, consiguió que su nombre sonara. Fue un novillero con ambiente, con un excelente corte, que llegó a presentarse en la plaza de toros de Las Ventas el 26 de junio de 1986. Tomó la alternativa en Yecla en 1991, de manos de Emilio Muñoz y en presencia de César Rincón. Luego, como a tantos otros, la fortuna no le sonrió y tomó la determinación de hacerse subalterno, actuando a las órdenes de muchos murcianos que han querido ser toreros. 40 años de carrera en activo que merecen un reconocimiento. El próximo 30 de marzo también será un día especial para él, porque se recupera Sutullena, la plaza de su pueblo, y la que tantas alegrías (también algún disgusto) le ha dado….

  • ¿Estará contento por la inauguración de la plaza de toros de Lorca?

«Así es. Es la plaza donde yo me he criado. De pequeño me trasladé a Francia, pero un verano que estaba de vacaciones en Lorca, en casa de mis abuelos, sería con tres o cuatro años, llegó a mis manos un cartel de toros. Me sorprendió aquello. Desde entonces quise siempre ser torero. Luego vi una corrida televisada y me llevaron a un festejo en el que toreaba “El Cordobés” aquí en Lorca. Desde ahí empecé a pintar toros por todos lados. Hasta mis profesoras de Francia le decían a mi madre que tenía un problema, porque en el patio de colegio jugaba a los toros, cosas “raras”, decían. Luego, cuando me vine a vivir con mis abuelos a Lorca, empecé a entrenar en la plaza. 15 años tenía, así que imagínate lo que he vivido en ella. Es parte de mi vida. Todas las mañanas iba a entrenar, me abrían la plaza la señora Trini y el tío José, y allí estaba con ellos, soñando con ser torero. Iba por las mañanas para no coincidir con Pepín Jiménez, que iba por las tardes. Preferimos no coincidir para poder estar tranquilamente, sin estar pendientes de lo que hacía uno u otro»

  • ¿Cómo vivirá la cita?

«Estoy deseando ya de que abra sus puertas la plaza. Todavía no he visto como se ha quedado. Estoy esperando a ver si me la enseñan. Lo que me da lástima es que le hayan quitado tanto aforo. Ha sido una barbaridad. Pero, bueno, es lo que hay. Va a ver un problema para la inauguración, se va a quedar mucha gente fuera. Con ese aforo actual, solo con los de Lorca ya basta para llenarla. Va a venir mucha gente de fuera de Lorca y sería optimo que no tuvieran el desencanto de no poder entrar al festejo»

  • Aunque en Yecla puso punto final a su etapa en activo ¿Le hubiese gustado despedirse en Sutullena?

«Mi ilusión era torear en Lorca, eso por supuesto. Haber hecho el paseíllo en la que era y es mi plaza. En donde he disfrutado tanto, y en donde también he sufrido, cuando iba a entrenar y no tenía nada a la vista. Cuando tomé la alternativa estuve 7 años sin vestirme de luces, no llegaban las oportunidades, pero iba cada día a entrenar como si fuese a torear al día siguiente. Eso es muy duro. Pero me ha servido mucho, en todos los ámbitos de la vida. Al final ves que todo, tarde o temprano, tiene solución. Eso es lo que veo que le falta a la gente joven de ahora, el sacrificio. Yo estaba seguro de que algún día llegaría mi momento, y llegó, aunque fuese más tarde de lo que tenía que haber llegado. Si llega el momento y tienes la bicicleta preparada, te subes y corres, pero si la tienes pinchada no tienes nada que hacer. Eso lo he tenido clarísimo siempre. Si tuviera que resumir mi vida en el toro en una frase diría eso de “He sido feliz intentado ser lo que no pude ser”»

  • Disfrutó en el camino…

«Me lo he pasado muy bien, he conocido a mucha gente, he conseguido ser matador de toros que es algo muy importante y luego mi etapa de banderillero me ha ayudado muchísimo. Te puedo decir que ser matador de toros ha sido mi mejor carta de presentación en la etapa de subalterno. Mis jefes de filas confiaban en mi porque veían que pensaba como un matador de toros y eso les ayudaba mucho a la hora de resolver los problemas de los toros. Eso sí, teniendo siempre claro que las palmas y las ovaciones eran para los toreros, no para los de la cuadrilla. Ahora, hay muchos banderilleros que piensan más en ellos que en el torero con el que van colocados. Su trabajo es trabajar para el torero»

  • Nunca es tarde, siempre está la posibilidad de un festival benéfico, sin presión….

«Yo siempre estoy abierto a todo. Lo que pasa es que me duelen todos los huesos. Llevo ocho costillas rotas, la clavícula arrancada de cuajo, en la rodilla izquierda no tengo menisco, el cartílago del fémur de la pierna izquierda también lo tengo partido, los ligamentos operados… Llevo muchísimos porrazos de toros. Tendría que ser algo que yo viera que puedo afrontar, un festival picado, amable… Pero estamos hablando de Lorca, y aquí hay que venir por los menos a estar digno. Si la gente quiere ver al “Dominguín” de antes no podría ser, porque para banderillear me vería muy mal. No te digo que no lo intentaría, pero la cuadrilla me tendría que cortar al novillo rápido. El toro cuando sale le da igual que estés o no preparado»

  • ¿Qué es lo más bonito y lo más duro que ha vivido usted es la plaza de toros de su pueblo?

«Lo más bonito fue cuando corté las cuatro orejas y el rabo. Aquella tarde fue tremenda. Era en feria y el ambiente era distinto, las corridas en feria se viven de otra manera. Además, en aquella ocasión, estaba haciendo la mili, vine del cuartel, y no me dio tiempo a relacionarme ni ver a nadie. Salí del cuartel de León el viernes, toreé en Hoyo de Pinares el sábado, y seguidamente bajé a Lorca a las 4 o 5 de la mañana del domingo. A las 7 de la mañana me llamó mi padre, super precisado, que le ayudara a tapar con plásticos la bola (ñoras) porque estaba lloviendo y se iba a pudrir. Era nuestro sustento. No descansé nada. Sin embargo, salió la cosa bien. La novillada de Guardiola Fantoni fue extraordinaria. Le corté dos orejas al primero y al segundo, que rompió a embestir en la muleta, le armé un gazpacho. Le corté el rabo. Tuvieron que parar la atracción de El Vikingo para que yo pudiera salir por la Puerta Grande y evitar que la barca pudiera lesionar a la muchedumbre. Por la noche fui a la plaza de Colon, donde estaban los chiringuitos de feria, unas personas me conocieron, se levantaron y empezaron a aplaudirme. Pero mi sorpresa fue que, después se levantó toda la plaza entera y me pegaron una ovación. Fue precioso. Lo peor fue el parón de los 7 años sin torear después de tomar la alternativa. Fue muy duro»

  • ¿La rivalidad con Pepín le afectó o le impulsó?

«De primeras, sí. Lo que pasa es que, en realidad, rivalidad entre él y yo no hubo nunca. Era la gente de alrededor. Ellos la provocaban. Luego, lo piensas bien, y es bueno, porque, luego, la primera vez que toreamos juntos en Mazarrón fue un motón de gente de Lorca a vernos. Había mucha expectación. Se pensaban que nos íbamos a matar y lo que fue es que le brindé un toro. Desde entonces nos une una gran amistad. Pepín para mi es algo muy grande»

  • Su última tarde fue enfrentándose a una corrida de plaza de primera de Peralta….

«Tengo la cabeza del primero en mi casa. No estuve bien aquella tarde, las cosas como son. Fue una corrida muy complicada y mi pensamiento en el toro ya había cambiado. Me hubiese gustado tener otro recuerdo de la despedida de mi plaza, después de las otras tardes triunfales que había tenido. Pero las cosas no son como uno quiere siempre»

  • ¿Le gusta el cartel elegido para la apertura del coso?

«Con Paco tengo una debilidad, que es muy amigo mío desde que era pequeño. Estaremos ahí apoyándolo. Quizás, para lo que es la inauguración, me hubiese gustado más una terna, pero sobre gustos no hay nada escrito. El primero Paco, por supuesto. Para dar el cartel que a mi me gusta tendría que haberme puesto yo de empresario y hacerlo yo. Las corridas de seis toros para un torero pesan mucho y no hay diversidad. En las ternas, ves a uno y a otro y te animas más. No soy partidario de las encerronas»

  • Pero, usted también se encerró con cuatro novillos en Sutullena ¿Qué recuerda de aquella tarde?

«Me enteré cuando me bajé del tren y vi el cartel en la calle. No me lo habían dicho. Afronté la tarde con determinación porque siempre he estado muy preparado. No me pesó. Me pesaba el pensamiento ese de si había gente o no habría gente. Ese era lo peor. Pensar que la gente no respondía y el estacazo que venía después. Afortunadamente, había más de media plaza, que sería ahora mismo la plaza llena, dije “menos mal”, me relajé y salió todo»

  • ¿Se atreve a darle algún consejo a Ureña para la gesta?

«Que puedo decirle yo a él. Simplemente, que como está en su tierra que lo disfrute. Qu es una tarde para vivirla, pasarlo bien y que nos de una tarde de toros muy buena. Si el disfruta, disfrutaremos todos. Es lo importante. Aprovecho para hacer un llamamiento a la afición y decirles que la plaza de toros no es sólo esta corrida, que son todas las que se den en ella. Que, si queremos tener toros en Lorca, hay que seguir comprando entradas en la feria. Si se dan novilladas, hay que ir también a estas. Sin novilleros no hay futuro»

  • ¿Qué le parece la manera elegida para gestionar el coso, de manera directa por parte del Ayuntamiento?

«Pienso que lo que ha hecho Pencho (alcalde) con esta plaza se merece un monumento. Eso para empezar. Así que si ve que el ayuntamiento puede tirar para adelante con esto y ver como funciona, me parece bien. Yo he toreado mucho en El Valle del Terror, allí los organizadores de los festejos son los ayuntamientos, y están funcionando bastante bien. Tiene que ser siempre que tengan asesores al lado. Comprendo que el alcalde quiere disfrutar ese día»

Sería bonito que, por los menos, alguno de sus alumnos de la escuela, pudiera mostrar en Lorca lo que han aprendido de usted. Bonita esta etapa ¿verdad?

«En Lorca ya hubo una escuela de aficionados prácticos y estamos intentando que se recupere y que se puedan dar clases otra vez. Se hace muchísima afición con eso. Se traen a la familia, conocen el tema y se dan cuenta de que los antitaurinos no tienen razón. Mi ilusión es, al igual que estamos haciendo en Alcantarilla, hacer lo mismo en Lorca, y crear afición. Esto me está dando vida, después de retirado, me subía por las paredes, y he encontrado mi sitio para seguir vinculado a la tauromaquia»

  • ¿Le gustaría ser profesor de una futura escuela taurina en Lorca?

«Eso ya es otra historia. Aficionados prácticos es un cosa y escuela taurina es otra. Me gustaría, claro. Pero, tendría que haber unas condiciones muy buenas. Si no hay posibilidades de darle para adelante, es jugar con los sueños de los chavales. Es triste. Tiene que haber seriedad y compromiso económico del ayuntamiento y de la Comunidad Autónoma»

  • ¿Dónde ha sentido usted mayor responsabilidad, de torero, de subalterno o de persona a la que alguien confía su aprendizaje en la profesión?

«Son responsabilidades distintas. De banderillero en Sevilla y Madrid, eso pesa mucho. De matador, en Madrid, te pesa todo. Pero ayudando a gente también. Recuerdo un día toreando con Curro Martínez e Andújar. Estaba Enrique Ponce a mi lado. Le dije a Curro que se sacará un toro dos metros más afuera de la segunda raya. Se lo sacó y el toro era otro, rompió a embestir. Ponce me dijo “Como lo has visto”, sorprendiéndose por como guie al torero. Luego me reconoció, se acordó que habíamos toreado juntos. Quiero decir que es importante comunicar bien a los que tienes a cargo, no puedes darles conceptos equivocados»

  • La experiencia es un grado y estará enseñando a sus alumnos que en esto del toro son muchos los llamados y muy pocos los elegidos…

«Yo llevo desde el 83 vistiéndome de luces, y todavía no sé ni la mitad de lo que se puede aprender en el toro. Con eso lo digo todo. Todos los días se aprende algo. El toro no deja nunca de enseñarte»

  • ¿Por qué usted no pudo llegar arriba? ¿Qué le frenó?

«Cuando pude torear más, fue a destiempo. Ya estaba de vuelta. Jamás he tenido rencor, yo he llegado hasta donde pude llegar. Todos queremos ser figura del toreo, pero el que no llega es por algo. Estoy convencido que si no pude llegar es que no era para mí. Tuve las cualidades suficientes para llegar a ser matador de toros, pero no las que hay que tener para ser figura del toreo. Cuando me hice banderillero mi meta fue ser uno de los mejores banderilleros de la provincia de Murcia y creo que lo conseguí. Toreé mucho y con casi todos los matadores de toros de la Región»

  • ¿Era más difícil querer ser torero en los 80 que ahora?

«En aquella época. No había escuelas taurinas ni nada. Te tenías que buscar la vida tú. Yo tuve la suerte de encontrar a Alfonso Martínez Vicente “El Molinero” por mediación de Juan Montiel. Me llevó al campo y toreé un tentadero con el maestro José Fuentes. Allí, el picador Cipriano Montiel le dijo a Alfonso que me puliera que podría servir. Que me habían pegado dos o tres meneos y que me ponía otra vez como si nada»

  • ¿Le han preguntado muchas veces si tenía algo que ver con la dinastía de los González Lucas (Dominguines)?

«Muchas veces. El último fue Paco Rabal. Me dijo: “A tú padre lo conocía yo”. Y yo le dije que no. “Pues a tu abuelo”, y le contesté que tampoco. Le dije que yo era García y no González. También me pasó con el hijo de Domingo Dominguín, primo de Miguel Bosé. Fue a verme a Casas Viejas a torear y se presentó diciéndome: “He venido a verte, a ver como dejas el nombre”. Me quedé sin saber que decirle. Cuando terminó el festejo me dijo que le había gustado mucho. Le pedí conocer a su tío, Luis Miguel. Me lo arregló. Luis Miguel quería conocerme, para saber quien toreaba con su nombre. Pero a los quince o veinte días después el maestro falleció y no pude conocerlo. Si pude conocer a mi ídolo, Palomo Linares y torear con él en la pedanía de La Hoya»

  • Han sido 40 años en activo ¿Con que se queda de este periodo?

«Me quedo con todo. Con los momentos malos también. Son los que me han ayudado a crecer»

  • ¿En este tiempo realizó usted la faena soñada?

«Del todo no. No. Siempre faltó algo. Una de las que más se pareció fue la del rabo de Lorca que antes te he comentado. Que fue con la mano izquierda fue sensacional. Siempre me ha gustado dejar que los toros vengan de largo. En Madrid, también pasó eso, que pude cortar una oreja, pero la espada no me funcionó»

  • ¿Se siente respetado?

«Mucho, eso muchísimo. Y se lo he dicho a mis hijos. No me considero ni de los mejores ni de los peores. He hecho lo que he podido, He estado ahí. El respeto que tengo es que han visto que me he sacrificado y que, después, cuando el toreo se va, se queda la persona. Si tu has sido buena persona vas a tener un montón de amigos que te van a querer. Si eres un hijo de puta, te quedas solo como la una. Como hay muchos»

  • ¿Cómo ve el futuro de la fiesta?

«Lo veo difícil, pero no imposible. Recuerdo una frase de Manolo Caracol: “El flamenco se puede quedar demasiado delgado, como el hilo de una guitarra, pero nunca se partirá” Y el toro lo veo igual, es una rueda. Unas veces te pilla que estas abajo y otras arriba. Hubo una época que había toros en todos lados, en los primeros años de los 90, eso daba asco. Aburría. Y después pasó la moda…. Ya los antitaurinos están pegando el bajón, por lo que se avecinan buenos tiempos. Ojalá que no aburramos otra vez. El gran problema es lo de las novilladas. Hay que dar novilladas. Pero sabiendo que no todo el mundo puede ser torero. Los que están para foto hay que decirles que se dediquen a otra cosa»

  • ¿Y en la Región de Murcia?

«En la Región veo la cosa un poco regular. No hay nadie. De novilleros veo solo a Trigueros y Acebo. Han salido muchos que solo han querido ser toreros por el carnet. Ha faltado ambición. Ganas de querer ser torero de verdad. Para en esto del toro hay que estar muy preparado. Esto es durísimo»

Sus dos hijos se han sentido atraídos en algún momento por la tauromaquia y entrenan con usted en la escuela de aficionados prácticos…

«Lo primero que yo les dije es que sean buenos aficionados. Que toreen no, que ya con uno hay bastante. Pero que respeten los toros. Creo que lo he conseguido. Uno de ellos le dijo esto a una profesora antitaurina que quería ridiculizarlo por mi profesión: “Mi padre con los toros ha criado a mi hermano y a mí, lleva mi casa para adelante, así que no pido a nadie que le gusten los toros o que no le gusten, pero el mismo respeto que yo tengo para los que no le gustan los toros quiero que me tengan a mí”. Ya no le habló nunca más de toros. Ahora están conmigo los dos en la escuela de aficionados prácticos. Pero, no me escondo, y a uno le he dicho que me transmite cuando torea lo mismo que cuando un albañil pone un ladrillo. Él se ríe. Otros me dicen que soy muy duro, pero en esto del toro, no hay que engañar a nadie y menos a alguien al que quieres por encima de todo»

F.P @elmuletazo

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