LA TERTULIA TAURINA DE JAVALÍ NUEVO CELEBRÓ SU 13º ANIVERSARIO

La Tertulia es una costumbre muy española que, como otras muchas cosas, se están perdiendo. Las tertulias, que proliferaron el siglo pasado, son reuniones informales y periódicas, que suelen hacerse, generalmente, en bares y cafeterías, donde se congrega gente interesada en un mismo tema, para debatir, informarse y compartir opiniones.

Una tertulia como Dios manda, puede ser un excelente instrumento educativo, pues lo primero que se aprende en ellas, es el sentido crítico y la tolerancia por las ideas ajenas. La esencia de una tertulia es que todas las personas son respetables, pero todas las ideas son discutibles.

El mundo del toro siempre fue propicio para las tertulias. Un gran crítico taurino, Antonio Diaz Cañabate, escribió un libro que lleva por título “Historia de una Tertulia” y que hace referencia a la que se celebraba en un café de la calle Alcalá en Madrid, dirigida por José María de Cossío, de quien fue amigo y con quien colaboró en algunos tomos de la Enciclopedia Los Toros.

En Murcia, el lunes se celebró el 13 aniversario de la Tertulia Taurina que todos los lunes tiene lugar en el bar El Tentadero, en la pedanía de Javalí Nuevo. Allí, con el paréntesis del mes de vacaciones y abierta a todo el que quiera, se celebra en un rincón del bar, presidido por un precioso mural del patio de Zahariche y entre magníficas fotos de toros realizadas por Miguel Asís, a partir de las 20 horas todos los lunes, una tertulia donde sus participantes, reconocidos aficionados, comentan las noticias más destacadas del mundo del toro, mientras disfrutan de la comida y bebida que, con gran generosidad, les prepara el secretario de la misma y dueño del bar, que toma buena nota de los asistentes y de todo lo que allí se comenta.

Los miembros de esta Tertulia no persiguen subvenciones ni otras prebendas. Cada uno se paga su cena y acuden donde les llaman para actos culturales en otras peñas y clubes. Su único objetivo es disfrutar hablando de lo que es nuestra pasión y preservar un legado cultural tan amenazado como es el mundo del Toro, y que queremos que sigan disfrutando generaciones venideras.

Por Juan Vicente Rubio

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