La plaza de toros monumental de Las Ventas de Madrid acogió este viernes, 6 de octubre, el cuarto festejo de la Feria de Otoño, una corrida de toros en el que tomaron parte los diestros Sebastián Castella, Paco Ureña y Ginés Marín ante las reses de Victoriano del Río y Toros de Cortés.

El festejo, en el que se acartelaban tres triunfadores de la primera plaza del mundo, suscitó el interés del público que llenó los tendidos de la plaza de toros de la capital de España en casi su totalidad.
«Lastimado», del hierro titular de Victoriano del Río, abrió plaza mostrando poco celo en el capote de Sebastián Castella, que recetó un saludo por verónicas. Cumplió en el caballo el animal, aunque fue poco castigado en varas por orden del torero francés. Entró Paco Ureña en el quite dejando tres verónicas muy buenas de mano baja y una revolera. En la salida, el toro le tropezó con las patas traseras, cayendo el de Lorca al suelo y librándose milagrosamente de una voltereta segura por sus reflejos y la rapidez en levantarse. Castella replicó el quite con unas tafalleras ajustadas de mucho mando y poder.
Brindó el trasteo al público el director de lidia, abriendo la faena por estatuarios y un pase cambiado por la espalda. Siguió Sebastián al natural, cuidando al toro entre las protestas del público por su colocación. Se echó la muleta al pitón derecho, dejando una serie intensa que no terminó de llegar al exigente público madrileño. Pese a los intentos del torero de levantar la obra con un toro colaborador, la faena fue de más a menos. La afición se quedó con la sensación de que podía haber visto más. Tras estocada baja y descabello, escuchó silencio.



«Jungla» salió escobillado de chiqueros provocando las protestas del respetable. Ureña lo intentó en el recibo con el capote, pero el toro se defendió echando la cara arriba por su falta de fuerza. En varas y banderillas el animal siguió evidenciando su falta de vida y casta. Ginés Marín entró al quite dejando dos verónicas suaves sin molestar al toro.
Inició el trasteo el de Lorca doblándose con la res, pero el toro, de nuevo, besó el suelo. Lo intentó Paco Ureña por ambos pitones, pero la faena, pese a tener pasajes de buen toreo (reflejados en derechazos estimables y naturales de uno en uno), no tomó vuelo por la flojedad del de Victoriano del Río. Con la espada no estuvo fino. Silencio.


No gustó la presentación del tercero de la tarde, que, además, no fue agradable en su comportamiento. El de Victoriano del Río derribó, más por mansedumbre que por casta, al caballo, saliendo de najas inmediatamente. Su condición se hizo presente durante toda la lidia y Ginés Marín quedó prácticamente inédito.

El 4°, del hierro de Toros de Cortés, salió manseando y haciendo cosas feas. El animal pedía banderillas negras, pero la lidia se eternizó intentando llevar al toro al caballo, que se fue a banderillas con un montón de picotazos, pero sin recibir un puyazo en condiciones. Rafael Viotti saludó tras exponer mucho en banderillas y José Chacón tras lidiar sensacionalmente al toro.
El toro rompió a embestir en la muleta, con mucha transmisión y Castella aprovechó la circunstancia para dejar series intensas por el pitón derecho ante la sorpresa del público. Hubo rotundidad. La faena bajó por el pitón izquierdo, donde el animal no siguió la muleta con tanto celo. Volvió Castella al pitón derecho, volviendo a conectar con el respetable con un cambio de mano soberbio. Terminó el trasteo con una serie donde dejó un natural muy largo y con otra serie de manoletinas y pase del desdén de buena ejecución. Pinchó en varias ocasiones perdiendo un triunfo importante. Dio una vuelta al ruedo.



«Andaluz» de Toros de Cortés, salió también manseando de manera muy ostensible. El animal no quería ver ni capotes, ni caballos, por lo que, esta vez sí, pagando también lo de su hermano anterior, fue condenado a banderillas negras. Curro Vivas y «Azuquita» se la jugaron, con sustos incluidos, para colocarlas.
Paco Ureña le dejó puesta la muleta al manso, y con mucha decisión, se salió con el toro a los medios plantándole batalla. Valentísimo el de Lorca, asumió el riesgo, y sacó muletazos muy meritorios, tanto por el pitón derecho como por el izquierdo. Firme y con una gran actitud, terminó pegándole unos doblones sobresalientes en el remate de faena. Se tiró con mucha fe a matar, recetando un pinchazo y recibiendo un fuerte y escalofriante golpe en el pecho que le rompió el chaleco. Lo cazó al segundo intento con una estocada atravesada. Necesitó usar el descabello, perdiendo por su mal uso la posibilidad de cortar una oreja de peso. Dio una vuelta al ruedo.








El sexto, de Victoriano del Río, salió con mejor son y Ginés Marín lo recibió alegremente a la verónica. El toro derribo en varas y empujó de verdad en el segundo encuentro. El picador Ignacio Rodríguez recibió una ovación. El animal se paró en la muleta y dejó sin posibilidades a Ginés Marín.
Ficha:
Plaza de Toros de Madrid, Las Ventas. Viernes 6 de octubre. 4º festejo de la Feria de Otoño. Corrida de Toros.
Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (4º y 5º). El 1° colaborador pero a menos en la muleta. 2°, flojo y deslucido. 3°, manso. 4°, manso embestidor. 5°, manso, condenado a banderillas negras. 6º, bravo en varas pero apagado en la muleta.
Sebastián Castella: Silencio tras aviso y Vuelta al ruedo.
Paco Ureña: Silencio y Vuelta al ruedo.
Ginés Marín: Silencio y Silencio.
Entrada: Casi Lleno.
@elmuletazo // Fotos: Las Ventas
