PACO UREÑA SE ENTREGA EN BILBAO EN TARDE SIN ESPADA

Cartel de relumbrón y casi lleno, en una terna de lujo en la que se encuentra, por méritos propios cosechados en Bilbao, el lorquino Paco Ureña. Después de 50 tardes, 30 orejas y 4 puertas grandes El Juli, se despide de Vista Alegre, con toros de Victoriano del Río. Redondea el cartel el peruano Roca Rey.

Serio y hondo fue el sardo primero de Victoriano del Río, que embistió queriendo colocar la cara abajo en el saludo de El Juli. Por chicuelinas lo llevó y lo sacó del caballo en un tercio en el que José Antonio Barroso administró al animal en las dos varas que tomó. Quiso probar Paco Ureña al toro en el quite por delantales con el que presentó sus credenciales antes de un tercio de banderillas en el que el astado puso en apuros a José María Soler en los dos pares. Genuflexo inició el madrileño la faena con el de Victoriano, que tenía calidad sobre todo por el pitón derecho, aunque había que cuidarlo. Sostuvo Julián en la muleta al animal sin apretarlo en demasía, pero dejando tandas templadas por el pitón derecho. No lo vio claro por el izquierdo y volvió al derecho para dejar los mejores pasajes de su obra, sobresaliendo los muletazos de trazo largo que pudo dibujar. Se atascó el madrileño con la tizona y tuvo que recurrir al descabello.

Serio por delante, enseñando las puntas, y abierto de sienes fue el segundo de Victoriano del Río, que embistió de manera informal en el saludo. En varas, se dejó pegar tras buscar al varilarguero que guardaba la puerta y evidenció signos de mansedumbre, al igual que en banderillas, donde destacó Agustín de Espartinas. Tras el brindis al público, se salió a los medios el murciano con el astado, que seguía embistiendo de forma descompuesta por el pitón derecho. Le tapó Paco Ureña las carencias al animal y firmó lo más destacado al natural, destacando especialmente una tanda en la que hubo dos muletazos muy de verdad, vaciando la embestida por debajo de la pala del pitón. El de Victoriano terminó cantando en las postrimerías y echó el cierre, buscando las tablas. Y para allá se fue Ureña a epilogar la faena primero en cercanías y después con una serie muy torera por bajo. Cobró una estocada desprendida y se atascó con el descabello.

También fue abierto de sienes el tercero, el único con el hierro de Toros de Cortés, con el que no pudo estirarse a la verónica Roca Rey. En varas, dejó dos buenos y medidos puyazos Juan Manuel Quinta y en banderillas destacó la exposición de Antonio Chacón, que fue ovacionado. Intentó estructurar una inteligente faena el peruano ante un complicado y geniudo animal de Victoriano, muy incómodo para estar delante. El burel arrollaba y soltaba la cara al final de cada muletazo en las series por el derecho. Y por si fuera poco, comenzó a arreciar el viento, dificultando aún más la labor de Roca Rey. A base de quedarse en el sitio y de mucho poder se tragó una serie que cantó el público. Con la tizona, dejó una estocada más habilidosa que ortodoxa.

El Juli saludó al cuarto cuando más molestaba el viento, mientras un nubarrón tan cenizo como el albero de Vista Alegre amenazaba con fastidiar su despedida de Bilbao. En banderillas ya había comenzado a descargar la lluvia y comenzó la desbandada del tendido, que coincidió con el emotivo brindis de Julián a El Botxo. El madrileño se entregó desde que tomó los trastos y tuvo la misma actitud, hambre y garra que si toreara por primera vez en esta plaza . Faena de raza, pero también de inteligencia a un animal que salía desentendido del muletazo. El Juli le dejó la muleta puesta, tiró de él en muletazos largos y templados bajo la lluvia, especialmente por el derecho. Cuando el toro se rajó y se vino a menos buscando las tablas, El Juli tiró de épica y se pegó un arrimón en cercanías. El pinchazo previo a la estocada lo lamentó toda la plaza. El Juli paseó la oreja con el público entregado y coreando su nombre.

El quinto fue un castaño muy serio por delante, que enseñaba las palas de los pitones. Tras un emotivo brindis a El Juli, abrió su trasteo por ayudados por alto muy toreros en el tercio para después irse con el animal a los medios. Era muy poco agradecido el de Victoriano, además de áspero e incómodo. Ureña hizo un esfuerzo con él y firmó una faena muy de verdad ante un burel que terminó por aburrirse y buscar las tablas. El murciano no tuvo su tarde con la espada.

Salió Roca Rey en el último dispuesto a no marcharse de vacío con el guión que hace furor. Tuvo que acortar distancias y ahi se pegó el arrimó para poner la plaza a sus pies. Un pinchazo previo no fue óbice para que se le pidiese la oreja, pero la presidencia no la concedió.

FICHA DEL FESTEJO:

Sábado 26 de agosto. Plaza de toros de Vista Alegre, Bilbao. Séptima de abono. Casi lleno en los tendidos.

Toros de Victoriano del Río Toros de Cortés (3°), bien presentados. Tuvo calidad por el pitón derecho el flojo primero; embistió descompuesto y terminó rajado el segundo; se rindió un arriesku como homenaje para el torero madrileño;

El Juli (verde botella y oro): Silencio y 1 oreja

Paco Ureña (coral y oro): Ovación y ovacion tras aviso

Roca Rey (rioja y azabache): Silencio y ovación

Incidencias: Se rindió un arriesku como homenaje para El Juli y, al finalizar el paseíllo, el madrileño saludó una sonora ovación con la plaza en pie como reconocimiento a su trayectoria.

Javier Espada para Cultoro y El Muletazo

Los comentarios están cerrados.

Subir ↑