Los dos han desorejado a dos novillos de vuelta al ruedo. Primero fue Tristán Barroso, el sábado, en la primera novillada clasificatoria, toreando magníficamente a “Roedor” un excelente y bien presentado novillo de Pablo Mayoral. El extremeño causó sensación por su entrega, gusto u distinción a la hora de interpretar el toreo, tanto con capote, dejando ramilletes de verónicas sensacionales, como con la muleta, llevando largo a los novillos y colocándose en ese sitio donde el toreo de verdad brota sin mentiras.






El siguiente en dar la campanada fue Víctor Acebo ayer domingo, en la segunda novillada clasificatoria. Con “Canario” un encastado novillo de José Escolar, tapó bocas literalmente. ¿Quién decía que no iba a poder con los albaserradas? El de Torre Pacheco sacó su mejor versión, primero toreando primorosamente a la verónica y luego, con la muleta, estando a la altura del animal por ambos pitones, sacando muletazos largos, estéticos y rematados con pases de pecho de pitón a rabo. Emoción en el ruedo y emoción en el tendido, es decir, la conexión perfecta.






Tristán Barroso y Víctor Acebo se las verán mañana, 15 de agosto, en la Final de la III edición del certamen “Villa de Blanca” frente a los novillos de Castillejo de Huebra. El primero de ellos busca alzarse con este certamen que ha cogido predicamento en los últimos años en el año de su debut con caballos, mientras que el murciano Víctor Acebo quiere seguir manteniendo la etiqueta de triunfador de esta feria y ganar por segunda vez este certamen para seguir impulsando su carrera. La rivalidad está servida.
En los corrales ya aguardan los novillos de la ganadería salmantina de Castillejo de Huebra, de encaste Murube, primero para correr el último de los encierros de la feria, a las 12 de la mañana, y luego para ser participes del triunfo de estos novilleros.





Como se dice en este mundo del toro: “Que Dios reparta suerte”.
@elmuletazo / Fotos: Paco Sastre – Sacris – Ángel Ríos
