«RAFAELILLO»: OBJETIVO MONT DE MARSAN

El diestro murciano Rafael Rubio «Rafaelillo» no podrá actuar en los dos festejos que tiene contratados para los días 18 y 19 de julio en la feria peruana de Bambamarca. La cornada que le propinó en la axila izquierda un toro de Peñajara de Casta Jijona el viernes en la feria francesa de Céret, de la que tuvo que ser operado, sorprendentemente, en la mañana de ayer sábado en Murcia, tras ocho horas de viaje desde el hospital de Perpiñán, le impedirá viajar hasta tierras peruanas para debutar en la plaza monumental «La Bambalitana» situada en esta localidad de la provincia de Cajamarca.

Además, ayer sábado, el torero de la capital murciana causó baja en el festival taurino anunciado en la plaza de toros almeriense de Vera.

Tras estas forzosas cancelaciones de agenda, «Rafaelillo» tiene la mente puesta en Mont de Marsan, dónde el próximo domingo, 23 de julio, está anunciado en la última de la feria de la Madeleine para estoquear astados de Pedraza de Yeltes en compañía de Alberto Lamelas y Thomas Dufau. Su presencia en este cartel dependerá del estado de la herida de su axila izquierda. «Rafaelillo» está ingresado en el hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia y, si todo va bien, será dado de alta mañana lunes. Lo que aparentemente diagnosticaron en Francia como un «navajazo» leve que no necesitaba intervención inmediata, se convirtió horas después, analizado por el Doctor Ricardo Robles en Murcia, en una cornada limpia, pero de tres trayectorias, con una longitud de 15 centímetros. Además, el galeno murciano detalló que la cornada se quedó a muy poca distancia (3 milímetros) de alcanzar venas y arterias importantes.

Esta circunstancia ha hecho que el mundo del toro vuelva a poner foco en la situación de las enfermerías de las plazas de toros francesas. Muchos no entienden los motivos por los que «Rafaelillo» tuvo que hacerse un viaje de ocho horas hasta Murcia para poder ser operado de la cornada habiendo visitado antes la enfermería de la plaza de Céret y el hospital de Perpiñán. Esta vez, la fortuna, ateniéndose a la gravedad de la herida, estuvo presente, pero ¿Qué habría pasado si la cornada hubiese revestido más gravedad? Y en la mente lo que pasó con el siempre recordado Iván Fandiño hace algunos años en Aire-sur-l’Adour.

Lo cierto es que las plazas de toros francesas cuentan, en su mayoría, con enfermerías equipadas, pero el protocolo marca, según el reglamento taurino francés, que solo se opera a los profesionales taurinos que llegan a ellas con heridas de urgencia vital. Si se considera que las cornadas son leves o reservadas se deriva a los profesionales al hospital más cercano. Una legislación que se entiende como mejorable y que debería ser revisada. En esto deberían levantar la voz las diferentes asociaciones que luchan por los derechos de los toreros, novilleros y banderilleros.

@elmuletazo

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