Ni una sola palabra, ni un gesto, ni una mirada, ni un rastro, es decir, hacerse un Paulina Rubio en toda regla. La nada. Todavía estamos esperando el mensaje de reconocimiento hacia Paco Ureña por lo que este ha realizado en la Feria de San Isidro, o la felicitación al novillero Jorge Martínez por ser el triunfador del serial taurino más importante, o incluso la admiración a Pepín Jiménez por el justo homenaje que se le ha tributado en Madrid; pero solo hemos encontrado mensajes de agasajo (merecidos) al tenista Carlos Alcaraz. Queda claro, por sus actos, que el presidente en funciones de la Región de Murcia y mayoritariamente votado en las recientes elecciones autonómicas, Fernando López Miras, no es aficionado a los toros; aunque él manifieste en público que lo es “de hablar poco y observar mucho”. Puro postureo. Si fuera de observar mucho hay detalles que no se le pasarían. Era tan fácil como llamar al Community Manager que le lleva las redes sociales y decirle eso de “nene pon esto”. O eso o tiene que ir al oculista.
Ciega tiene también a la tauromaquia en la Región de Murcia. Vaya ilusos aquellos que se pensaron que la corrida de toros del día de la comunidad volvía en 2022 para quedarse. Lo de Caravaca fue un trámite que había que pasar para callar a las voces discordantes con su gestión taurina, y aprovechando el tema, darse el pegote en la televisión autonómica con clavel en la solapa.
Después de aquello, ni llegó a la Región un circuito de novilladas, ni se dieron más toros en La 7, ni salió una escuela taurina que reflote el negrísimo futuro taurino de la comunidad, ni se acordaron de los profesionales taurinos en la entrega de medallas del día de la Región como si hacen en otras comunidades. Si salieron subvenciones para los clubes taurinos que amarraron la discordancia reinante y una licitación de escuela taurina, que nunca llega a su resolución, y que de salir tiene tan solo un año de margen para la maniobra. Y el veto a los encierros de Calasparra y de Blanca, que también había que decirlo.
Este 2023 no habrá festejo taurino del día de la Región de Murcia y, lamentablemente, no podremos presenciar como la tauromaquia, declarada Bien de Interés Cultural, crece al verle introducirse en una tronera del callejón. Desde que dobló el último novillo en La Palma el 9 de abril y hasta que salga el primer eral el 29 de julio en Calasparra, en la semifinal de la Espiga de Plata, Murcia estará casi cuatro meses sin festejos “de luces” (con la excepción de la corrida de rejones de La Aljorra del 4 de junio)
Se nos ocurren mil carteles interesantes repletos de toreros y novilleros murcianos, e incluso un festival taurino benéfico, para cualquier obra social de las tantas que hay que apoyar en la comunidad, para que este 9 de junio no se hubiera quedado desierto taurinamente hablando.
Otra vez será, ¡Qué remedio!
Ahora, López Miras, tras ganar las elecciones autonómicas, quiere gobernar en solitario, aunque tendrá que llegar a acuerdos, o incluso a una coalición si así lo requieren, con VOX, el partido de Santiago Abascal y el único que llevaba la fiesta de los toros (de forma muy genérica y sin muchas propuestas) en su programa electoral.
De cualquier manera, solo hay margen de mejora en lo que a la gestión taurina de la Región se refiere, porque más bajo no se puede caer.
Por cierto, es una pena que tampoco tenga oposición. Si existiera, y se hubiera preocupado del asunto, estamos seguros que la tauromaquia en la comunidad pasaría por mejores momentos.
F.P @elmuletazo
