ALEGRÍA Y FIGURAS (Cieza, crónica domingo 26 de marzo)

Eran 20. 20 niños y niñas allí con sus pancartas. ¡¡¡Mamá me voy de mafi!!! Déjame la cena hecha. Total que el jueguecito de 20 críos ha tenido que movilizar a más de ocho coches de la guardia civil. Nos sale el jueguecito caro ¿verdad?

Alguno sacará esto como la noticia del día. Pero la noticia es que Cieza era una fiesta. Que el domingo 26 de marzo, una corrida de toros ha puesto la sonrisa a los hosteleros y le ha dado trabajo a los grifos de cerveza. Una ciudad atestada y rezumando guapeza alrededor de la fiesta de los toros. Un pelotazo. Y sin Roca Rey.

Casi lleno en los tendidos de la bonita plaza de toros de “La Deseada”. Desde aquí enhorabuena a sus propietarios. La tienen de dulce. Una bombonera, como dice mi compadre, que ha visto como la alegría se ha trasladado hasta su interior gracias al trabajo del empresario. Una tarde triunfalista, quizá demasiado triunfalista, de eso se ha encargado el tiro de percherones, que ha tardado y se ha eternizado para que los pañuelos asomarán dobles por un palco presidencial que parece una oferta de hipermercado. Si queremos ser un espectáculo creíble, estas cosas se deben de evitar. De lo contrario en lugar de corridas de toros, puede que próximamente anunciemos esto como el circo de los del chispeante. Ojalá no tengamos que llegar a eso.

Dentro de la alegría de la tarde una pena. Paso de morderme la lengua. Qué pena que tres figuras del toreo máximas se enfrenten a toros cuya conformación zootécnica está por debajo, muy por debajo, exageradamente por debajo, de su condición de “figuras”. Y que decepción que exijan eso para torear en estas plazas. Luego nos quejamos de los 20 niños y niñas. Ellos sabrán hasta cuando piensan seguir pecando.

Julián López “El Juli” se vistió de enfermero en el primer toro. Un animal escaso de fuerza y fondo con el que el de Velilla estuvo intermitente y aseado. Lo mejor fue el recibimiento capotero en una labor fría que fue silenciada. Con el cuarto, bronco y deslucido, Julián le puso más alma. El trasteo salió tropezado en muchas ocasiones, pero poco pareció importarle al público que jaleó al torero para siguiera haciendo lo mismo. Ante tanta permisividad, Julián sacó su repertorio poco ajustado para encandilar al personal. Mató de media trasera y fue premiado con dos generosas orejas. Una se puede entender, la otra, después de que las mulillas se pararan, se fueran para donde no estaba el toro, y se quedaran allí inmóviles hasta que el presidente no sacó el pañuelo de la segunda oreja, sin la petición necesaria para ello, parece una obra orquestada por algún talón y no es el de Aquiles.

El segundo fue un buen animal de Daniel Ruiz. Tan bueno como impresentable. Un becerro que delante de Perera, poderoso, se hizo más chico. Fue un dulce para el de la Puebla del Prior que realizó una faena ligada y más por los dos pitones. Humillador y repetidor, es este “Artesano” puso el triunfo en bandeja a Perera, que llevó con su toreo el clamor a los tendidos. El toro se rajó a mediados de faena, pero Perera supo mantenerlo en la franela y rematar todo en triunfo. Una estocada trasera y un descabello fueron la firma para que le fueran otorgadas dos orejas.

El quinto, fuera de tipo, gordo y cornicorto, fue un buey de las carretas del Rocío. Perera lo mimo y consiguió sacar algún natural aceptable mezclado con toreo para la galería que mezclado con merienda es un coctel propicio para ganar orejas en los pueblos. Mató de buena estocada y se le premio con otra oreja.

El tercero fue un animal deslucido que contagió a Talavante de  sosería y desgana. Hubo poca historia en este capítulo de su actuación. La crema llegó con el sexto, en un recibimiento capotero de gran nivel, sin duda arreado por el triunfo de sus compañeros. Hubo un quite con el capote a la espalda de antología en dónde el toro mostró unas condiciones extraordinarias que pronto se vinieron abajo en la muleta. Aquí Talavante inició el trasteo de hinojos para éxtasis del público que vio como poco a poco el toro se iba apagando. Talavante supo administrarlo dejando pasajes de inspiración y belleza que hacen del toreo del extremeño único e inconfundible. Tras un pinchazo y estocada tendida y trasera fue premiado con dos orejas para que se uniera a la foto de la salida a hombros de los tres matadores por la puerta grande y la alegría fuera completa.

Pero para alegría, la de la economía. Esa, respiró en Cieza.

 

Ficha:

Plaza de Toros de “La Deseada” Cieza (Murcia). Corrida de Primavera.

Domingo 26 de Marzo de 2017

Toros de Daniel Ruiz, desiguales de presencia, anovillados y de juego variado. El mejor el 2º, manso noble y repetidor.

“El Juli”: Silencio y Dos Orejas

Miguel Ángel Perera: Dos Orejas y Oreja

Alejandro Talavante: Silencio y Dos Orejas

Entrada: Casi lleno

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Pedro Laforet

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