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La corrida de toros y novillos que Victorino Martín envió el sábado a Calasparra no defraudó a nadie. Una corrida pareja de hechuras, teniendo en cuenta la categoría de la plaza, y sin duda, mejor presentada que la que vimos en Cieza el pasado mes de abril.
Toros muy en el tipo de la casa, que han tenido un variado comportamiento. A fin de cuentas, que una corrida tenga diversidad en su juego enriquece a la fiesta y hace que todas las lidias no sean iguales, por tanto, que el espectador este más expectante a lo que ocurre en el ruedo.
El primero de Victorino, “Murviedreso” de nombre, muy en albaserrada, no destacó en los primeros tercios. Llegó falto de fuerzas a la muleta, pero pronto y al buen hacer con la mano izquierda del torero de Linares, Curro Díaz, dejó ver una enorme calidad y nobleza que valió para que Curro plasmara una faena llena de esencia y sentimiento que malogró con la espada. El toro se fue ovacionado en el arrastre.
Más en santacoloma fue el segundo. Un animal noble pero con menos fondo. Su pelea en los primeros tercios tampoco tuvo nada que destacar. A la muleta, llegó dócil pero sin gracia. Esa nobleza la aprovechó Puerta para quedar digno pero un hubo mucho “Murmullo”, que así se llamaba el toro, al final de su actuación.
“Dirigente” el novillo que hizo tercero para Filiberto, fue un derroche de bravura. Recibió un primer puyazo apretando con codicia a la cabalgadura. La pena fue no poder verlo más, ya que la tarde se instauró en el monopuyazo. Este novillo dejándolo de largo al caballo hubiera sido todo un espectáculo. A los banderilleros no se lo puso fácil y en la muleta acometió como un tren por el pitón derecho. Largo, humillado, mostrando su bravura y propiciando una faena entonada del novillero de Calasparra por ese pitón. Por el izquierdo, tenía más teclas que tocar y es lógico que un novillero con tan poca experiencia con este tipo de encaste le cueste exprimirlo bien. Merecida ovación en al arrastre.
El cuarto, que salió en este lugar por correrse turno al estar Curro Díaz en la enfermería, fue el toro de menos opciones de la corrida. “Bodigo” fue un toro deslucido y entre la poca gracia y la merienda, su lidia pasó desapercibida.
Pero salió “Plebeyo”. Un toro guapo. Un toro muy en el tipo de “Cobradiezmos”, el mejor toro de la historia y que se indultó este año en Sevilla. “Plebeyo” tomó una vara metiendo los riñones y empujando a la cabalgadura más con el pitón derecho. Bravo fue también en banderillas, acudiendo franco y con una movilidad que hacía prever lo que vimos más adelante. El toro tuvo un juego extraordinario por ambos pitones pero a mitad de faena el toro cantó la gallina. Miró varias veces la puerta de chiqueros y empezó a salir con la cara alta. Pero la intensidad de la faena caló en el tendido, porque fue de una belleza sin igual. El público olvidó los defectos del toro, ayudados por las visibles ganas del torero de indultarlo. Y la fiesta llegó a la Caverina. Pese a poner orden en un principio, el presidente se vio obligado a sacar el pañuelo naranja y “Plebeyo” se ganó los honores y el recuerdo del indulto, a pesar de saber los aficionados que ese toro no le vale al ganadero.
Cerró el festejo un novillo de cornamenta demasiado abierta, noble pero no tonto. Un animal que puso los problemas que este tipo de encaste da y debe dar para seguir teniendo marca propia. Filiberto mezcló momentos buenos con alguna duda lógica del que empieza y le cortó una oreja.
Una corrida de Victorino variada y que sigue con la buena estela que la casa está dando esta temporada. Una tarde donde “Plebeyo” se llevó los honores y “Dirigente” puso la bravura.
Fran Pérez @frantrapiotoros
