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En el Hospital San Francisco de Asís, de Madrid, en una habitación pegada a la otra, dos toreros que el lunes hicieron juntos el paseíllo compartían el dolor de sus respectivos percances: Filiberto y Luis David Adame. Mejor el de Calasparra, había recibido ya el alta del doctor García Padrós quien pasó por el centro hospitalario para reconocer a los heridos y también para dar el alta a Gonzalo Caballero.
Filiberto, tras ser visto por el galeno recibió el alta médica y nada más abandonar la cama con el aparatoso vendaje en su brazo izquierdo, recordarán que sufre «herida en el dorso de la mano izquierda con sección completa del aparato extensor del segundo dedo y sección del extensor común del tercer dedo», fue a visitar a Adame entablándose una amigable conversación en la que ambos se contaron como fueron heridos, de la que fuimos testigos. También los dos coincidieron que si habían compartido cartel, quirófano y hospital, les gustaría volver de luces a Las Ventas para demostrar parte de lo que no pudieron realizar hacía unas horas.
Cesar Rincón, también estuvo viéndolos, y los felicitó por su entrega y maneras en la plaza.
Filiberto, sobre las tres de la tarde salió de Madrid en coche junto a su padre con destino a Calasparra, en donde como adelantó ayer este periódico, debe permanecer en reposo absoluta de esa extremidad al menos tres semanas, para realizar posteriormente la rehabilitación que bien podría hacérsela el maestro Pepe Soler, fisioterapeuta y director de la Escuela de Osteopatía de Murcia, quien ha tratado a toreros como Finito de Córdoba, Manzanares, Puerta, Pablo Belando, Rafaelillo…
El novillero de Calasparra, señaló a EL MULETAZO que «ya es cuestión de mala suerte. El novillo era malo, pero la gente creo que vio mi predisposición. Estas son las cosas que te hacen venirte arriba, y es poderle a una mala novillada. Ahora lo que toca es mirar al futuro, y para ello voy a hacer una buena recuperación y lo que si estoy deseando es volver a Madrid, porque aquí se respeta al torero y se sabe lo que se ve».
El torero pasó una buena noche y pudo descansar. Con mínimas molestias, las lógicas tras una intervención y los calmantes, volvió ayer a casa. Su actuación el 30 de julio, el «Día de los Santos», no corre peligro.
Texto y fotos: PEDRO MELLINAS (Desde Madrid)
