Ureña ya es torero de Madrid

[Img #8201]Un toro de Torrealta remataba el encierro de El Torero esta tarde en la sexta de la Feria de San Isidro de Madrid. En el cartel, un Manuel Escribano en la primera de sus tres tardes en la capital, un Iván Fandiño que necesitaba remontar para conseguir el torero que fue y un Paco Ureña en grandísimo momento.

 

«Plomazo” llevaba por nombre el primer toro de la tarde, marcado con el número 36, nacido en octubre de 2010 y con 516 kilos de peso, bajo de estampa, de buena hechura pero de pitones respetabilísimos. Suelto se mostró en el caballo de José Manuel Quinta para no romper tampoco en el capote de Juan Sierra. No fue lucido el tercio de banderillas ante un animal de fría embestida, por lo que fue rápido Escribano palitroques en mano. No brindó el toro y se lo cambió por la espalda en el centro del ruedo, sin terminar de humillar en una primera tanda a diestras. Bajó más la cara en los embroques en la segunda, pero el toro no dejaba de ser pasador sin más y sin tener emoción en su tranco, impacientándose el tendido por la colocación del torero entre muletazos. Le partió el palillo en el derrote antes de la estocada primera, dejando una segunda desprendida pero de rápido efecto.

 

Protestado de salida fue el segundo de la tarde, un toro con kilos y que tampoco rompió en el capote de Iván Fandiño. Quitó por chicuelinas Paco Ureña, más arrebatado que templado. Un par de banderillas delantero de Diego Ramón Jiménez le molestó en el tercio de banderillas, pero se lo sacó pronto Iván Fandiño a los medios después de brindar su labor desde los micrófonos a El Pana. Pronto se fue a por la espada Iván ante un toro falto de casta, al que dejó una media arriba.

 

Tampoco el tercero tenía especial hechura bonita, con una cara amplia. Llovía torrencialmente cuando Pedro Iturralde tomó la vara para intervenir en el tercio de varas, humillando también poco el de Lola Domecq en banderillas. Detalles torerísimos dejó Ureña en un inicio muleteril que fue aperitivo para lo que acontecería en la siguiente en redondo, con la que sí entró definitivamente en Madrid. Quedándose en el sitio fue la siguiente tanda, rompiéndose por abajo pero permaneciendo con el cuerpo erguido. Mucho valor le echó el torero de Lorca, que brindó a sus paisanos al conmemorarse cinco años del terrible terremoto que hizo perder la vida a nueve de sus paisanos. Bajó la intensidad el astado en la cuarta serie también a diestras, quedándose más corto, pero se descalzó y por naturales mostró un regusto especial el torero lorquino. Pinchó en el primer encuentro para a la segunda dejar un estoconazo.

 

También caía una importante lluvia cuando Manuel Escribano se disponía a recibir al cuarto, con el que Chicharito se justificó en el tercio de varas y Manuel Escribano pasó las de Caín para poner los palos. Especialmente uno sentado en el estribo fue terrorífico, pues a punto estuvo de llevarse por delante el de El Torero al de Gerena. Totalmente encharcado estaba el ruedo cuando Escribano le planteó la faena de muleta al de El Torero, bajando éste una cuarta a partir de la segunda tanda y resbalándose tras los encuentros con Escribano. Una estocada baja puso fin al toro.

 

Cesó la lluvia cando salió al ruedo el toro de Torrealta, que no fue un astado que no dio nada y que se tornó en bronco en el inicio muleteril. Palitroques en mano se desmonteró Iván García, pero no lo vio claro Fandiño, que se fue a por la espada a la primera de cambio. Complicadísimo fue el toro para dejar una media y varios golpes de verduguillo que acabaron con el astado.

 

Aplaudido por su cara de salida fue el cierraplaza, al que Vicente González midió en varas y Pirri banderilleó con brillantez. Muy despacio y con mucho compás lo llevó en el inicio de faena, que conectó rápidamente con el tendido. Pronto era el toro, que metía la cara abajo también en la tercera tanda por la diestra, midiendo perfectamente tiempos y distancias el torero murciano, que fue el mejor toro del encierro. Prosiguió por el mismo palo, pero se vino un poco abajo el de El Torero, pues acusó el astado que Ureña atemperó su viaje. Se cambió la mano Paco a la zurda, dándole el pecho al toro en todo momento, rematando a pies juntos también por la izquierda con torería. Vibrante fue el final, antes de dejar un pinchazo hondo que precedió la estocada y el orejón.

 

FICHA DEL FESTEJO
 

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, sexta de abono. Corrida de toros. Dos tercios largos en los tendidos a pesar de la constante lluvia. 

 

Cinco toros de El Torero, bien presentados. Bajó el segundo por menos y el sexto por demás. Y uno de Torrealta, quinto, bien hecho y con trapío. Pasador sin gracia el manejable primero; desentendido y rajado el manso segundo; manso con cierto fondo el tercero; manejable y sin malicia el obediente cuarto; áspero y correoso por el trato recibido el quinto; obediente sin entrega el manejable y humillado sexto. 

 

Manuel Escribano (nazareno y azabache): Silencio y silencio. 

Iván Fandiño (caña y oro): Silencio tras aviso y pitos.

Paco Ureña (lila y oro): Ovación tras aviso y oreja.

 

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

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