La presencia de José Tomás cerraba, este primer sábado de mayo, la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera en la reaparición del mito de Galapagar en Europa tras su presencia en la Temporada Grande de la Plaza México. Lo hacía con un encierro de Núñez del Cuvillo como materia prima y con Juan José Padilla abriendo plaza y José María Manzanares epilogando cartel y Feria. Tremenda ovación a la terna al finalizar el Paseillo. Jerez en pie tributando una calurosa y rotunda ovación. SM El Rey Emérito D. Juan Carlos presente en una barrera junto a la Infanta Dña. Elena.
Dulce pero justo de fuerzas salió el primero, al que Padilla, a modo de quite, lo lanceó por tafalleras. Una vara justa se llevó el de Cuvillo como trámite y precedente del tercio de banderillas. Fue allí donde se llevó el jerezano un tremendo porrazo, al ser volteado en el tercer par de banderillas y conducido a la enfermería por los miembros de su cuadrilla. Salió, sin embargo, corajudo, y brindó a Su Majestad el Rey Emérito la faena a su primero. Tras las probaturas iniciales, conjugó Juan una tanda a diestras con recorrido y limpieza. Transcurría la faena en la línea de la emoción y el susto constante, puesto que nada estaba claro. Se imponía Padilla a su oponente y por el contrario, a veces lo hacía el toro con una embestida reservada. Hubo variedad, firmeza por parte del jerezano pero debido a la tremenda voltereta no pudo apretar el acelerador. Se le vio visible mermado físicamente por eso su esfuerzo es de resaltar. Pinchó en el primer encuentro y estacada al segundo. Ovación con saludos.
Saludo variado de Tomás con verónicas y chicuelinas al segundo, la tercera de susto. Muy ceñida y sin inmutarse el madrileño. Brindó José al respetable y Jerez se puso en pie. El inicio de labor en los medios, por estatuarios, sencillamente espeluznante. Mucha calidad del Cuvillo en su embestida y enorme Tomás en todo lo que hizo. Con la diestra las tandas eran interminables por plasticidad y ligazón. Una obra cuasi perfecta de un dios terrenal llamado José Tomás. Espadazo y dos y rabo.
Saludo variado de Manzanares con mucha garbosidad y torería. Prosiguió José Mari con el mismo son capotero en el quite por chicuelinas. Hubo torería y mucho mando. El toro en todos los tercios lució un son y ritmo sensacional. Se cuidó en el piquero y la lidia fue de mimo. Una vara dio paso a un buen tercio con los palos. El de Cuvillo tenía clase para reventar Jerez pero no demasiado poder. El alicantino apretó de inicio al astado en el interior del tercio tras brindar a S. Majestad. Hubo conjunción intermitente con toreo notable pero sin redondear del todo. Material había para ello, sin embargo Manzanares estaba con el acelerador a medias. Casi al final se apretó con él y reventó la plaza al cuajar una tanda con la derecha de muchísimo nivel. Ahora sí firmó el torero que se le exige a tan gran figura del toreo. Mereció la pena esperar al último pasaje para ver tan bellísima conjunción. Manzanares ha estado bajo el síndrome de lo vivido por José Tomás. Estoconazo de libro recibiendo a un toro que demostró clase embistiendo hasta en la suerte suprema. Dos orejas.
Larga cambiada en el tercio y verónicas fueron las armas de Padilla para recibir al cuarto. Animoso con el percal en todo momento el jerezano. Galleo por chicuelinas y quite por faroles en los medios de mucha expresión torera. Una vara y al cambio de tercio. Con este, el tercio de banderillas resultó muy vistoso. Padilla enfibrado cuajó un gran tercio. El Ciclón brindó al respetable en los medios. Y allí comenzó Juan José a darle fiesta de rodillas. La tanda inicial de hinojos fue larga con un toro obediente y planeado buscando los vuelos abajo. Una vez en pie, Padilla defendió su parcela como él sabe con la entrega más absoluta.
Irregular fue el saludo de Tomás al quinto. El madrileño, molestado por el viento, no pudo dibujar la verónica. Se enceló en el peto el quinto después de derribar al piquero. Llegó al último tercio con una embestida cansina, soltando la cara y marcado rajarse. Nada es imposible para Tomás que obró el milagro. Nadie podía imaginar que de un medio toro sin clase y de poco celo, distraído en cada salida del muletazo le enjaretara varios naturales de bandera. Lo fue una faena completa o mejor dicho no había material para ello. José Tomás realizó un toreo educado, sin molestar, gentil y agradable. Acarició cada embestida con dulzura, temple en los vuelos de su muleta. Todo y otra vez, con el toreo de izquierdas que durmió al más republicano de los astados lidiados. Con todo también hubo tiempo para el sobresalto con dos hachazos al cuerpo sin que la cosa fuera con él. Inmóvil Tomás. El milagro lo hizo en los medios, parando el viento y calentado él los tendidos. El medio muletazo dio paso al natural más hondo que se pudiera imaginar con un torero hundido en el albero. El hombre lo imagina y sus milagrosas muñecas lo interpretan. Toreo diferente, distinto, de riñones encajados y planta vertical que marcan épocas. Estocada en tiempos hasta la bola. Oreja.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Jerez de la Frontera, Cádiz. Tercera y última de la Feria del Caballo. Corrida de toros.
Seis toros de Núñez del Cuvillo, en tipo y de correcta presencia. El gran segundo premiado con la vuelta al ruedo.
Juan José Padilla, ovación y
José Tomás, dos orejas y rabo y oreja.
José María Manzanares, dos orejas y silencio tras aviso.
EMILIO TRIGO (de cultoro.com para elmuletazo.com)
(Foto: Arjona)
