No ponemos en tela de juicio la honestidad y seriedad de nadie hasta que no me demuestre lo contrario, pero lo de Ibertauro en Cieza y posteriormente lo ocurrido en Alcalá, han hecho saltar las alarmas en el mundo taurino en nuestra Región de cara a los compromisos que esta empresa había adquirido con la propiedad para dar la corrida de hace unas semanas y sobre todo la Feria, con corrida de toros, recortadores, tentadero público… con reses de Victorino Martín.
Algo raro, que supongo estará investigando la policía, debió ocurrir con el doblaje de entradas. Con las denuncias interpuestas, y sin ningún interés en intervenir en la misma, no deja de ser curioso que en una corrida en una plaza de Tercera, con un cartel localista, fuera de Feria o ciclo…se trate como la reaparición de José Tomás, con reventa o tentativa de estafa.
Si ha desaparecido el importe de 1.000 localidades, o la empresa tiene «riñón» para aguantar el palo o por consiguiente no puede pagarles la totalidad de sus sueldos a los toreros, que fue lo que ocurrió.
Que este medio sepa, Rafaelillo fue el que más percibió en dos pagos, pero no todo. Puerta, se llevó unos 2.000 euros en Alcalá días después, pero no lo pactado, y al parecer quien no ha percibido nada ha sido Paco Ureña.
Ibertauro, también ha tenido serios problemas con la corrida Cervantina que se iba a celebrar en Alcalá de Henares y que fue suspendida por lluvia, algo totalmente cierto. Pero el problema vino a la hora de devolver las entradas, solo se pudo hacer a unas 50 personas, no había dinero en taquilla el día fijado para el reembolso, se pidieron hojas de reclamaciones, amenazas de denuncias…
Esto ha llevado la preocupación a los propietarios de «La Deseada», que aunque con ellos han cumplido, Ibertauro les causa las mismas dudas que a otra gente del toro. ¿Qué va a pasar con la anunciada corrida del día 11 la de la encerrona de Esplá? ¿La de Feria? ¿El Tentadero? ¿Los recortadores? ¿Los actos culturales?…. es para que los hermanos López estén con la mosca tras la oreja.
Y lo peor es que no pueden quedarse cruzados de brazos. Llegar a un acuerdo con los actuales arrendatarios, devolver la parte proporcional de su alquiler y buscar otros gestores que les ofrezcan todas las garantías, que los hay, para sacar adelante el festejo al menos de San Bartolomé con un cartelazo.
¿Seguirá la propiedad pensando que «prestará su colaboración a la empresa gestora actual para que ésta disponga los medios más avanzados en prevención de otras tentativas de fraude y, confeccione exitosamente los carteles de la temporada para disfrute de todos los aficionados» tras la conocido y ocurrido»?
Nos consta que la misma ya está contactando con empresas de cara a agosto, pero mientras no rescindan contrato con Ibertauro (si esta quiere) están atados de pies y manos y obligados a su cumplimiento.
