Pilar Martín, hija de Victorino Martín García y nieta, por tanto, de Victorino Martín Andrés, es hoy una mujer feliz. El éxito logrado ayer en la Maestranza tardará tiempo en olvidársele. Si es que lo hace algún día, claro… El encastado comportamiento de Pesador, el buen juego de Galapagueño y la extraordinaria bravura del indultado Cobradiezmos le hicieron vivir sensaciones muy especiales junto a su padre, con quien compartió aquel espectáculo desde una primera barrera del coso del Baratillo.
La mejor noticia es que Cobradiezmos ya está de nuevo en el campo y que todo apunta a que va a recuperarse perfectamente: «El toro está fenomenal -declara Pilar Martín-. Félix, el mayoral, intentamos quitarle anoche las banderillas pero apenas pudimos curarle porque las dependencias de la Maestranza, en ese sentido, apenas dan facilidades. Esta mañana a las 7 hemos viajado mi padre y yo de Sevilla a la finca y a las 10 ya estábamos curándole en el campo. Le hemos lavado las heridas, puesto antibióticos y le hemos dejado tranquilo en un cercado del campo. Puede que tenga algo de fiebre, pero va a recuperarse porque está fenomenal. Cuando lo haga, lo echaremos a las vacas».
«Fue emocionante -continúa la ganadera- cuando el presidente sacó el pañuelo naranja. Se me saltaron hasta las lágrimas. Era el reconocimiento máximo al trabajo de todos, pero especialmente al desarrollado por mi padre, que lleva más de 25 años al frente de la ganadería y parece que poca gente se lo ha cantado. Gracias a Dios mi abuelo aún vive, y la gloria también es para él, pero ayer por primera vez los honores se los llevó, especialmente, mi padre, y de eso me siento especialmente orgullosa».
Sobre el maravilloso juego de Cobradiezmos, detalla: «El toro fue muy completo y tuvo una embestida mágica, con transmisión, clase, calidad, humillación… No es fácil conjugar todo eso. Normalmente, cuando un toro tiene mucha calidad saca menos fuerza y pierde, por tanto, transmisión; pero es que éste aunó todas esas virtudes, cada una en su justa medida. Si tenemos la suerte de que transmita sus cualidades a su descendencia, lidiaremos en el futuro toros muy importantes».
Hay otro matiz que a la ganadera le hace hoy especialmente feliz: «La petición de indulto fue unánime. Nadie ha puesto ninguna pega», confiesa; y concluye diciendo: «El toro ha puesto a todo el mundo de acuerdo. Y eso, quizás, sea lo más difícil de alcanzar en el toreo».
