El Gabinete de Prensa de Ibertauro, la nueva empresa que se ha quedado esta temporada con la plaza de Cieza, y del que es responsable Jaime Bravo, señalaba ayer en una nota oficial que «don Antonio Mondéjar iba a desarrollar una labor de colaboración (siempre se habló de gerente) con la plaza de toros «La Deseada» de Cieza.
Dado que su ocupación como apoderado del matador de toros Salvador Cortes y del rejoneador Juan Quita, le requieren toda su atención, se comunica que esto le impedirá desarrollar cualquier colaboración en el desarrollo del proyecto presentado para la plaza en la presente temporada».
La nota, como otras muchas de rupturas de apoderado y toreros, no deja de ser vaselina pura. Tras ella hay algo más, mucho más y en lugar de realizar mayores valoraciones sobre la misma, habrá que indicar que desde hace tiempo existía un enfrentamiento en cuanto a funciones se refiere entre David González (uno de los empresarios) y Mondéjar, teniendo como observador de la situación al verdadero «hombre fuerte» de Ibertauro, Carlos Puertas.
Mientras Mondéjar se entrevistaba con clubs y peñas de nuestra Región para la venta de entradas, buscaba propaganda, promovía presentaciones… otros vendían las carnes a una empresa distinta con las que estaban pactadas. Y así, un montón de circunstancias que motivaban saber quién era el empresario, el gerente, el veedor…
Carlos Puertas señalaba ayer a nuestro periódico que «ante lo que estaba pasando tenía que ponerme al lado de quien es mi socio empresarialmente, porque Antonio era un colaborador al que se le pagaba por su trabajo, pero hay un factor determinante, que dado el estado laboral en el que se encuentra Mondéjar es totalmente incompatible ser gerente de una empresa según nos indica la Seguridad social, y nosotros en aspectos legales hemos sido siempre meticulosos. Antonio es un tío valido para ir al campo, reseñar toros, acompañar a algún torero… pero la empresa taurina es algo bien distinto. Conmigo va a seguir viendo y embarcando corridas por la relación no queda rota».
Por su parte Antonio Mondéjar también hizo valoración de la nota de prensa, indicando que «para mí el culpable de toda esta situación es David González. No se puede llegar a esto sabiendo de todo cuando no tienes ni experiencia y otras cosas. Se daban noticias por un lado desde el Gabinete de Comunicación y no llegaban aquí a quien yo había buscado para atender a los medios murcianos. Yo apalabré la venta de las carnes, y llega este señor y las vende y cobra a otra empresa; entre Carlos Puertas y David González el que se quedaba en medio era yo y cuando se resbalaba entre ellos el culpable siempre era el gerente. Es malo ir de prepotente, insultando y amenazando. Con 21 años de diferencia entre él y yo, poco tenía que enseñarme del toro. Así no se puede trabajar. De Carlos Puertas solo puedo hablar bien y que me tiene a su entera disposición».
David González, el otro miembro de Ibertauro, declaraba con respecto a lo pasado que «se habían pasado límites que no le correspondían a cada uno. Aquí quienes nos jugamos nuestro dinero somos Carlos Puertas y yo y aunque Antonio nos abrió un montón de puertas, cuando se está en un equipo no se puede actuar como uno quiera sin consultar las cosas con quien tienes a tu lado. Ha ido por su lado y de esta manera de funcionar no se podía seguir».
Como habrán leído, existían las discrepancias. Ni matador, ni rejoneador ni otra circunstancia ha motivado dicha ruptura. Dos gallos en el mismo gallinero es un problema. Clave sin duda en todo este asunto ha sido Carlos Puertas quien ha visto venir un huracán que aunque sea a tan solo 12 días de la celebración del festejo de Cieza, había que cortar y está muy claro, aquí quien lleva la voz cantante son los que ponen los billetes. Mondéjar ha derrochado ilusión, quemado amistades, buscando ayuda, haciendo kilómetros, hablando con la cuadra de caballos, consiguiendo las vacas para el tentadero de Victorino, cerrando la contratación de Rafaelillo… pero los galones los llevaban otros, y los han hecho valer.
GONZALEZ BARNES
Fotos: EL MULETAZO
