Es «colorao» hasta la médula. Cuando pasa el Miércoles Santo y quiere buscar la estética en la imaginaria religiosa murciana, te lo puedes encontrar lanzando instantáneas a las tallas de Salzillo en la esplendorosa mañana de cualquier Viernes Santos. Pero donde Paco Sastre se siente torero, y ahí le sale la vena de su gran afición, es el Viernes de Dolores, sabedor que el Jesús del Gran Poder se asoma a la puerta de San Nicolás y que lo llevan aquellos a los que aprecia y se juegan la vida. Todos los años me pide lo mismo «júntame a los toreros murcianos», y en más de uno me he quedado con las ganas y lo haré el que viene, de decirle que se ponga entre ellos que voy a tirar yo la foto con su cámara.
Torero con la cámara, en el sentimiento, en la fe y buena gente, por eso aunque alguno le pegue algún «petardo», con este Paco hay que morir.
Foto: Paco Sastre
