Cuando las cosas se improvisan, no existe un apoyo institucional serio, no se les pone calor ni ilusión…. el resultado no puede ser otro que el fracaso. Al más absoluto de los desastres se ha llevado la que el Círculo Taurino, (ahora es el momento de irse presidente aunque pudo ser agosto) con el visto bueno de su Ayuntamiento, han querido llamar la IV Feria «Blanca Villa del Toro». Dos conferencias y una clase práctica de la Escuela Taurina era «toda» su programación. Una población en la que el encierro forma parte de su idiosincrasia ni se celebró, ni tampoco una novillada o Festival Taurino, ni un ciclo amplio de conferencias con matadores, empresarios…una pifia que se ha cargado un ciclo, una idea de tránsito entre el invierno y las fiestas de agosto en materia taurina, una cita con el mundo y las gentes del toro… Se necesitan narices o vergüenza llamar a esto «Blanca Villa del Toro» con los antecedentes pasados.
A la clase de la Escuela acudieron veinte personas y ni se vio a Liria y José Mari Ortín sus profesionales; a la conferencia menos de un cuarto de plaza y a la que ayer dio nuestro compañero Diego Vera, lo único que tenía nivel, menos de la mitad del aforo.
Y todo esto comenzó con la ineptitud de un alcalde, sus asesores, los vetos y el hacer aparecer por allí a Juan Reverte a primeros de agosto. Desde luego, que Blanca ha experimentado un cambio político: en materia taurina, a mal.
Ni ambiente taurino, malestar en ciertos corrillos, ni una oposición que apriete las clavijas, corredores que no puede correr…una pena.
