El Club de Lorca hace resumen de su mes más taurino

[Img #7535][Img #7537][Img #7538]Lorca ha clausurado el I Ciclo Cultural Taurino, que el Club Taurino de esta ciudad ha organizado como homenaje y lucha por la reconstrucción de la plaza de toros de Sutullena y para que la afición, dormida pero existente, despertara; en una tierra de tradición taurina indiscutible.

 

Nos sentimos orgullosos de la gran acogida y éxito apoyada por los medios de comunicación, socios y simpatizantes que han logrado que Lorca sea cita obligada en este mes de febrero.

 

Agradecemos a Carmelo López, de Paisaje Herrado, que aceptará la aventura de un pregón taurino, que resultó ser todo un éxito. No pudimos tener mejor pregonero, Juventud, pasión y amor al toro y lucha. Eso es lo que busca el Club y Carmelo lo personalizaba. El jueves 4 de febrero, fue la primera piedra, de un Ciclo, que fue viniéndose arriba, como los toros bravos.

 

El Club quiere destacar también la gran acogida que los Hermanos Miura y Fernando Cuadri tuvieron con los socios que viajaron a la escapada al campo bravo, que no podía faltar en el Ciclo. Un viaje inolvidable, que acabó con la lección de vida más hermosa jamás contada, en una finca de Huelva.

 

La solidaridad también se hizo presente, con un maratón de sangre, que pasó de ser un atrevimiento a un éxito rotundo. 150 donantes, de los cuales 45 eran donantes nuevos. El equipo del centro de hemodonación no podía creérselo. Una vez más el mundo del toro, a la cabeza de la solidaridad.

 

Como nadie podía creer, que un viernes 19 de febrero Lorca respirará otra vez ambiente de toros. Tarde noche grande, con palabras de oro y personalidad infinita. La tertulia moderada por Manolo Molés fue vivir otra vez un pedacito de esas tardes de toros en Sutullena. Poder ver otra vez a Pepín Jiménez, semilla de la afición lorquina, fue el regalo que el Club quiso hacer y la vez darse. Contemplar a Paco Ureña, sucesor de esa semilla que plantón Pepín, a su lado, un espectáculo. Poder vivirlo con casi 500 personas en el hotel Jardines de Lorca, una experiencia única. Bonito fue también ver como en pleno corazón de Lorca, el toreo floreció una mañana de domingo. A los sones de la banda de música de Lorca, El Pimpi de Albacete dejó que los niños se acerquen al caballo de tentar, y vistió al mismos para que estos y jóvenes y no tan jóvenes se hicieran su foto, como si fueran un picador con experiencia. José Manuel y Antonio López «El Charra» también enseñaron al nutrido grupo de espectadores, como se torea de salón y enseñaron a los más valientes.

 

Y hablando de valientes, Rafaelillo y su vida, su trayectoria en torno a los Miura, a la fuerza de superación, a ese saltar vallas para encontrarse escalones… emocionó  en una clausura emotiva comandada por Antonio González Barnés, quien en el pueblo de sus abuelos y madre, quiso ser clavel, para volar otra vez en Sutullena.

 

Remitido: Club Taurino de Lorca

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