![[Img #7195]](upload/img/periodico/img_7195.jpg)
No se pensaban los patriarcas de la familia Montoya y Miñarro, que tanto esfuerzo hecho por recuperar la plaza de toros de Lorca, después de la guerra civil acabaría en nada, por la inoperancia de sus hijos a la hora de gestionar dificultades.
Casualidades de la vida, la historia les puso a los hijos la oportunidad de salir en ella, como así lo hicieron sus padres. Lo que pasa es que los hijos parecen no acordarse de lo que han comido de esta plaza, ni del sueño cumplido de sus padres por recuperarla.
El terremoto del 11 de mayo que dañó la plaza, requirió después a personas capaces, trabajadoras y humildes, que como años atrás en la guerra civil, consiguieran recuperar para el sufrido pueblo lorquino, una joya que nació para su disfrute. Pero en lo que los años cuarenta se encontró en dos familias, en el siglo XXI, ha desaparecido.
Por activa y por pasiva, siempre les hemos recordado la poca intención de los propietarios de la plaza actuales por arreglar la plaza. Tan sólo ante la advertencia de cultura, tuvieron que arreglar la fachada, catalogada patrimonio cultural de Lorca, para que no les quitaran la ayuda concedida. Pero por dentro dejaron que se pudriera más aún. Conocidas son las fotos que dieron la vuelta al mundo, del lamentable aspecto del ruedo e interiores. Conocida es la frase de Francisco Montoya en La Verdad, “¡que la arreglen ya!”, decía. Pero alma de cántaro, si es tuya, es de tu propiedad, trabaja por arreglarla. Mueve cielo y tierra. Pero no, lo mejor era veranear, paseos en traje, postureo de señor de Lorca.
Los señores de Lorca, ceden al pueblo lo que es de Lorca, como la señora condesa de Petrer, que cedió el Palacio de Guevara y ahora es uno de los monumentos más visitados de la Región.
Ahora, después de rechazar lo irrechazable, de propuestas de todo tipo, después de levantarse de la mesa tras dos ofertas de empresarios y romper la negociación a última hora por querer más billetes, van y ponen publicidad a página entera en el semanarios «Aplausos», con lo que vale eso, para vender la plaza, en la que la ponen a la venta con foto incluida. Después de desesperarse porque el pelotazo no llega, ahora ponen la plaza en la sección de contactos. Después de tenerla cuatro años agonizando ahora la prostituyen.
Esperemos que a la plaza se le aparezca la virgen y venga alguien para seguir dándole sentido taurino a su espacio. Aunque la venta por lo que sé, no lleva números como para que la compre nadie. Cifras astronómicas que no son reflejo de la oferta de ahora, cuando hace nada, en Mérida, vendieron el coso de San Nicasio por 600.000€.
Toca moverse. Si la plaza no la quieren dos lorquinos, que la quieran 42.000 mil. El ayuntamiento ha de convencer a empresas de la localidad, de que mantener Sutullena es tener un elemento esencial de crecimiento para la economía de la ciudad. Toros, conciertos, petanca, tenis, pádel, motos…. Un escenario único en el centro de la ciudad. Ya la quisieran tener otros.
